Cada vez que el balón caía en los pies de Haaland o de Hwang -recuerden sus nombres para un futuro no muy lejano-, un escalofrío recorría el congelado cuerpo de Jürgen Klopp. Coqueteaba una y otra vez el Liverpool con la catástrofe, instalado durante 57 minutos en el borde del precipicio de la Champions. Una victoria del Salzburgo habría significado el empujón definitivo hacia la profunda sima de la Europa League, una competición ilusionante para muchos equipos, pero no para el mejor Liverpool del siglo.

El riesgo fue bastante más real de lo que sugiere el resultado final, un 0-2 que esconde los apuros que vivió el campeón antes de que Keita Salah solucionaran la papeleta en apenas dos minutos en el comienzo de la segunda mitad. De nuevo, se vio en Champions a un Liverpool de serie b, lejísimos del sobresaliente nivel que está exhibiendo en la Premier League. De hecho, en liga ha dejado escapar dos puntos en 16 partidos mientras que en Europa ha cedido cinco en apenas seis encuentros.

Su irregularidad en esta fase de grupos, no obstante, no ha sido obstáculo para que los reds se clasifiquen para octavos de final y para que lo hagan además como primero de grupo, por delante de un Nápoles que no dio opción al ya eliminado Genk (4-0), con tres goles de Milik. El paseo de los italianos -en el minuto 26 ya llevaban dos goles- obligaba al Liverpool a sumar al menos sumar un empate en Salzburgo para clasificarse. Nunca llegó a estar virtualmente eliminado, pero se sintió muy cerca del abismo.

LA SENTENCIA DE SALAH

Porque el Salzburgo, obligado a ganar para seguir vivo, le planteó una primera parte trepidante jugada a ritmo vertiginoso. Un escenario en el que el Liverpool se suele sentir cómodo, pero al que en esta ocasión se vio obligado a poner pausa. Pudo haber pasado cualquier cosa en esa primera mitad, aunque en realidad no pasó nada y el 0-0 se mantuvo invariable.

La segunda parte amaneció con la misma dinámica hasta que Keita cantó bingo. Mané profundizó por su banda, sacó a Stankovic de la portería y centró al guineano para que cabeceara el balón. Unos segundos después, Salah aprovechó un grave error de Onguéné en la cesión a su portero para marcar el segundo a puerta vacía y casi sin ángulo. Tras recibir dos goles en un minuto, el Salzburgo se sintió ya sin fuerzas para marcar los tres que necesitaba y permitió una media hora final muy cómoda para el vigente campeón de Europa.

En el grupo G, finalmente será el Olympique Lyonnais el que acompañe en octavos de final al Leipzig, que confirmó su primer puesto. El conjunto francés cometió dos penaltis en una primera parte horrible, pero supo corregir sus errores para empatar en Lyon ante los alemanes (2-2) en la segunda mitad. El Zenit, que empezó la jornada en la segunda posición, se queda incluso sin la Europa League, tras su clara derrota en Lisboa ante un Benfica (3-0) que acaba tercero.

/GAE
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