Es una de las personas más poderosas del mundo, con una fortuna estimada en 5.300 millones de euros. También es una de las personas más odiadas por todos los fanáticos del fútbol alemán después de mostrarse en contra de la regla del 50+1. Sin embargo, también puede ser uno de los que genere y distribuya la vacuna contra el coronavirus.

Él es Dietmar Hopp, el principal inversor del Hoffenheim, equipo que hasta antes de la suspensión del campeonato se situaba en la novena posición de la Bundesliga. Además de ser el dueño del club, también se encarga de financiar la empresa CureVac, la cual según informó el portal alemán “Dier Spiegel”, está cerca de encontrar una posible cura para el COVID-19.

Dietmar Hopp puede pasar de ser el más odiado a ser uno de los héroes dentro de la pandemia que atraviesa el mundo. Recientemente, el directivo sufrió un repudio masivo liderado por los ultras del Borussia Dortmund y el Bayern Munich, entre otros.

Los futbolistas se solidarizaron con el directivo

 

Dietmar Hopp se ganó el odio de todos los fanáticos del fútbol alemán después de mostrarse en contra de la regla 50+1, una cláusula que se basa en proteger al club sobre los accionistas externos dándole a los socios la posibilidad de controlar la mayoría de los votos (50+1) a la hora de tomar decisiones.

Hopp, el máximo accionista del equipo alemán fue objetivo de críticas y amenazas de parte de distintos grupos de ultras que corearon su nombre desde las gradas. “Hopp rompe su palabra, hijo de p…”, se leyó en una de las banderas desplegadas en el sector visitante del encuentro válido por la fecha 24 de la Bundesliga entre el Hoffenheim y el Bayern Múnich.

Aquella protesta de los aficionados en contra del presidente del “Hoffe” desencadenó en un una inédita decisión de los futbolistas, quienes optaron por no “lastimarse” durante los quince minutos que quedaban de partido.

Las pancartas de los fanáticos en contra del directivo alemán

 

Ahora, Hopp podría cambiar la forma de pensar de algunos fanáticos después que la prensa local informara que es uno de los máximos accionistas de CureVac, una compañía biofarmacéutica con sede en Tubinga que estaría en las últimas fases en lo que se refiere a la búsqueda de la cura contra el coronavirus.

Una vacuna por la que “Der Spiegel” llegó a revelar que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, estaba interesado en comprar. Información que se encargó de desmentir el ministro federal de Economía de Alemania, Peter Altmaier.

Posteriormente, el New York Times destacó que Hopp no estaba interesado en vender la posible cura ya que quiere que la vacuna “no solo ayude a la gente de la región sino también solidariamente a lo largo y ancho del mundo”.

“Queremos desarrollar una vacuna para proteger y ayudar a pacientes de todo el mundo y no para países individuales. Tenemos mucha confianza en que podremos desarrollar una vacuna potente en los próximos meses”, aseguró en un comunicado la compañía.

/GAE
@EstudioEstadio