La organización de Roland Garros decidió aplazar el inicio del torneo por el coronavirus y reagendarlo para septiembre y octubre de este año. La medida generó polémica, ya que se tomó sin tomar en consideración el resto de los eventos. El US Open, último Grand Slam de la temporada, no demoró en presentar su reclamo.

“La USTA (Federación Estadounidense de Tenis) continúa con su plan para el US Open 2020 y no es momento de implementar ningún cambio en el calendario. En un tiempo en el que el mundo camina unido, creemos que una decisión así no se puede tomar de forma unilateral, y por consiguiente la USTA solo lo haría previa consulta con los otros Grand Slams, la WTA y la ATP, la ITF y nuestros patrocinadores, incluida la Laver Cup”, expresó.

El problema es que solo habría una semana de diferencia entre los dos torneos. El US Open se jugaría del 24 de agosto al 13 de septiembre y Roland Garros del 20 de septiembre al 4 de octubre.

También hay problemas con la Laver Cup. El suizo Roger Federer impulsa desde hace tres años este torneo, incluido oficialmente en el circuito masculino. Este campaña, en principio, se disputará en el Garden de Boston, del 25 al 27 de septiembre.

“En este momento queremos que nuestros aficionados, patrocinadores, televisiones, trabajadores, voluntarios, jugadores y la gran ciudad de Boston sepan que nuestra intención es que la Laver Cup se desarrolle en las fechas en las que está prevista”, fue su respuesta.

La recalendarización de Roland Garros, además, choca con algunos ATP como San Petersburgo, Chengdu, Zhuai y Sofía; Tokio, Guangzhou, Seúl y Wuhan en el caso de la WTA.

“Este es un momento muy difícil, esta catástrofe está impactándonos a todos. Mejorar la comunicación y trabajar juntos debe ser la prioridad, no tomar decisiones egoístas y arrogantes que perjudiquen todavía más al circuito”, publicó el canadiense Vasik Pospisil, activo miembro del Consejo de Jugadores. De momento, los planes parisinos no se pueden dar por firmados.

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