Bárbara Riveros está al otro lado del mundo, pero la crisis por el coronavirus se vive de igual manera. La triatleta fue tal vez la última chilena que pudo competir a nivel internacional; fue el sábado cuando resultó octava en la Copa del Mundo en Mooloolaba, mil kilómetros al norte de su casa, en Wollongong, zona costera a 120 kilómetros de Sydney. Se inscribió como parte de su preparación con miras a clasificar a los Juegos Olímpicos, un evento muy en duda por estos días. Ella misma así lo cree.

Riveros ha tenido su centro de operaciones por años en Australia y conoce bien el país. Según su perspectiva, en el país-continente han tomado de buena manera las medidas para contener el coronavirus. “Aquí en Australia viven una situación muy parecida a la que hay en Chile y han aislado a todo el que llega del extranjero a partir de este domingo. Es que llevan tres personas fallecidas y 249 contagiados”, comenta Chicka, aunque en su país natal aún no se han producido muertes.

“Acá de a poco han empezado a tomar medidas drásticas, desde el lunes comenzaron a cerrar las fronteras, escanean en el aeropuerto la temperatura a todas las personas y hacen todo un proceso de evaluar a cada pasajero que entra al país, pero todo va cambiando día a día. El lunes 16, el Primer Ministro comenzó a anunciar cambios drásticos”, agrega.

Desde Australia, Riveros confirma que están suspendidas todas las actividades deportivas, “como en todos lados”, señala, lo que de alguna manera ha afectado sus entrenamientos y planificación de cara a conseguir una cuarta participación en Juegos Olímpicos, como ya hizo en Beijing 2008, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016. “El Primer Ministro dijo el domingo que toda actividad que tenga más de 500 personas sea suspendida. Por eso, el triatlón (de Mooloolaba) también iba a ser aplazado, pero gracias a Dios salió adelante, porque la regla se cumplía desde el lunes”, complementa.

Al momento de dar esta entrevista, la deportista estaba averiguando si cerrarían la piscina donde entrena. “Muchas piscinas están cerradas, pero puedo trabajar en casa, especialmente rodillo”, explica. “Cada día se evalúa la posibilidad y si obviamente llega la orden de las autoridades que se tengan que cerrar piscinas y gimnasios lo van a hacer. Se ve menos gente en la calle, en los gimnasios y también en la piscina”.

La triatleta comparte las acciones que ha llevado a cabo para mantenerse lejos del contagio, aunque haya participado con especialistas de todo el mundo unos días antes. “Para todos los deportistas del mundo se ha vuelto muy difícil entrenar. Yo tengo el privilegio de estar junto al mar, pero cumplo con las solicitudes de las autoridades”, relata.

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