Fue uno de los nuevos escenarios que recibió a la Fórmula 1 la pasada década y, aunque sólo se disputaron tres carreras del Mundial en él, son muchos los que aún le recuerdan. Estamos hablando del Circuito Internacional de Buddh que albergó el GP de la India de 2011 a 2013 en pleno dominio de Red Bull, de hecho, solo Vettel logró ganar allí sumando un trío de poles y victorias. Ahora, siete años después de su adiós al campeonato, se ha dado otro uso al trazado en plena emergencia por la crisis del coronavirus.

Después de que la semana pasada, el 24 de marzo, el país asiático declarase una cuarentena obligatoria para sus 1.300 millones de habitantes durante 21 días, las instalaciones del circuito están siendo utilizadas como refugio según informa la prensa local. ¿Para quién? Para aquellos trabajadores que iban a abandonar Nueva Delhi, la capital, con destino a sus ciudades después de verse sin empleo debido a las medidas impuestas por el gobierno para intentar frenar la expansión del virus.

El objetivo es evitar que el COVID-19 se expanda por el país y por eso limitan el movimiento de todos estos trabajadores. Esperan dar cobijo a 5.000 de ellos en el circuito de Buddh, situado al sur de la ciudad. Por el momento, el coronavirus deja cerca de 2.000 contagiados y más de 50 muertos en la India, números que intentan controlar con medidas como esta en un lugar que no ha dejado de albergar carreras de otros certámenes, aquel en el que Vettel certificó su cuarto y último título. Ahora no está para dar alegrías, sino cobijo.

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