A fines de los ochenta y principios de los noventa, Rubén Martínez se transformó en el máximo anotador del Campeonato de Primera División de Chile por tres temporadas consecutivas y se convirtió en uno de los goleadores más letales de la historia del fútbol chileno.

El delantero se formó en Cobresal y debutó en 1984 con 19 años. En 1985, ya afirmado en la titularidad del cuadro de El Salvador, marcó 14 goles. El gran salto lo dio en 1989, cuando en 29 partidos anotó 25 goles y se convirtió por primera vez en el goleador de la Primera División, superando Juan Covarrubias de Cobreloa que finalizó el torneo con 17.

Su regularidad lo llevó a Colo Colo, que lo fichó en febrero de 1990 y de inmediato demostró su capacidad con 22 goles en 28 partidos. Carlos Gustavo De Luca, en ese momento en Deportes La Serena, fue el que estuvo más cerca con 19 tantos.

TRIGOLEADOR Y CAMPEÓN DE AMÉRICA

Si el fútbol chileno ya estaba impresionado con la efectividad de Martínez, lo que pasó en 1991 lo instaló en un nivel superior en la historia.

A mitad de año, fue una de las figuras en el título de Copa Libertadores que logró Colo Colo -anotó tres goles en la campaña- y al final de la temporada, se consagró por tercera vez consecutiva como exclusivo goleador de la Primera División, aunque esta vez, fue mucho más complejo.

El zurdo se consagró con 23 goles y superó solo por uno a Aníbal González (Unión Española). Detrás de ellos, y todos con 21, Marco Antonio Figueroa (Cobreloa), Juan Carlos Almada (Deportes Concepción) y Carlos Gustavo De Luca (O’Higgins).

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