Juan Ignacio Sills (33) aún recuerda su paso por Universidad de Chile. Hoy, como jugador de Instituto de Córdoba, siente cierta frustración por lo que vivió en el elenco laico, donde una lesión lo hizo abandonar el club con solo 21 encuentros disputados entre Campeonato Nacional, Copa Chile y Copa Sudamericana en 2013.

Arribó a préstamo desde Vélez, con el aliciente de haber conseguido tres títulos. Y si  bien, en el comienzo dejó dudas, justo cuando comenzaba a afirmarse, sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Nada más que decir, su tiempo de recuperación era más largo de lo que duraría su cesión en el club. En el mejor momento, se tuvo que ir.

La lesión te llegó en el peor momento. Estabas mostrando tu mejor nivel, y además, habías hecho dos goles consecutivos

“Un recuerdo muy triste, porque venía creciendo futbolísticamente y mi aporte dentro de la cancha era cada vez mayor, porque ya llevaba un tiempo prudente para conocer a mis compañeros y ellos a mí. Los goles me sirvieron para tener más confianza, pero lo que pasó fue muy triste, porque ya no tuve otra opción para poder mostrarme y agradecer al club la oportunidad que me había dado. Siento que me quedó una espina clavada por haber podido jugar más en esa institución tan grande”.

¿Cómo sentiste tu paso por Universidad de Chile pese al poco tiempo que jugaste?

“Sacando lo de la lesión, fue muy lindo. En lo futbolístico me costó al principio, hasta que me acomodé. La lesión fue una gran desgracia, pero con respecto al club, es espectacular. Lo pasé muy bien con lo que conlleva jugar en la U y ser parte del equipo más grande de Chile. Toda la gente me hizo sentir muy a gusto siempre”.

¿Tuviste chances de poder continuar en el club? ¿Hubo alguna conversación?

“Ellos confiaron en mí y uno hubiera querido demostrar que no se equivocaron. Después de la lesoión, no tuve ningún contacto con la gente del club para volver”.

Con 33 años y a seis de tu partida. ¿Crees que se puede saldar esa espina clavada?

“No duraría ni un segundo si alguien me llama para volver. Me iría en cualquier momento, ahora soy más grande, han pasado seis años. Desde que salií de la U estoy jugando en otra posición, como volante central y es algo que me gusta mucho, para poder hablar dentro de la cancha”.

Uno que suena mucho para volver es Marcelo Díaz. ¿Podrían jugar juntos?

“Le dejamos el mediocampo a él y yo juego atrás (ríe). Podríamos jugar juntos, yo siempre digo que nosotros somos profesionales y tienes que aprender a jugar con quien te pongan al lado. Él es un jugadorazo, tiene una jerarquía terrible”.

¿Cuál sería el principal aporte que le podrías dar ahora a la U?

“Me siento muy bien en esta posición. A la hora de la salida, siempre estoy como primera opción. Por ello, me inserto entre medio de los defensores. Después, está el tema del orden. En eso, me ayuda mucho haber jugado de defensor central. La experiencia también es importante, pasé tres años en Newell´s, donde compartí con grandes jugadores como Maxi Rodríguez, Ignacio Scocco. Uno aprende de ellos y va sacando cosas positivas”.

¿Cuáles son los jugadores que más te llamaron la atención de tu paso por la U?

“Cuando lo vi, me sorprendió mucho Charles Aránguiz. Si bien él había tenido un paso por Argentina en Quilmes, tenerlo de compañero, se nota la calidad de jugador. También está Johnny Herrera, que con su experiencia y forma de estar, tanto en los entrenamientos como en los partidos, con esa concentración máxima, te contagiaba a querer ser más”.

/GAE
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