Hemos llorado juntas de impotencia”. Sin espacio para las dobles lecturas, el relato que a continuación se lleva a cabo es de una sinceridad brutal. A fines de agosto del año pasado, las canoístas María José Mailliard y Karen Roco clasificaron a los Juegos de Tokio, pero, dicen, hoy viven una realidad muy distante a la que supone la de un deportista olímpico. Sus penurias, sin embargo, se arrastran desde mucho antes.

“Estamos hablando de que somos dos deportistas clasificadas a Tokio, con real posibilidad de medalla y hemos tenido cero apoyo. Este tiempo de pandemia ha sido horrible para nosotras, porque han aparecido gastos no contemplados, como arrendar por 350 lucas en Curauma, porque acá estamos entrenando”, detalla Mailliard, quien además de sacar boletos para la cita de los anillos junto a Roco en el C2 500, lo hizo también de forma individual en el C1 200.

 

La doble medallista de plata en Lima 2019 asegura que, por ejemplo, a sus pares del remo sí les están pagando ese arriendo y que la pandemia no es excusa, porque sus peticiones se arrastran “hace más de dos años”. Cuenta que a las autoridades del deporte chileno les solicitaron una polea, dos ergómetros, un espejo para entrenar la técnica, suplementos alimenticios y una máquina Reflotrón para medir niveles químicos durante sus sesiones. “Entendemos que la pandemia complica todo, pero para eso está el Mindep y el Plan Olímpico, que debiesen estar trabajando en función de todos nosotros”, reseña Roco.

“Hace varios años habíamos pedido esa implementación para prepararnos para clasificar a los Juegos y nunca llegaron, pero clasificamos. Después insistimos en tenerlos para prepararnos para Tokio, pero tampoco llegaron y ahora en este contexto de pandemia se hacen imprescindibles, porque no podemos sacar implementos del CEO de Curauma”, agrega Mailliard.

Roco también verbaliza su realidad de deportista olímpica: “Estamos de brazos atados. Hubiese preferido quedarme en Constitución de haberlo sabido, porque acá estoy arrendando, hago un tremendo esfuerzo, saco plata de la beca Proddar que es para otras cosas. Se me va todo el sueldo, tengo un hijo y se me complica. Mi marido me acompañó para que yo entrenara sin preocupaciones. Él estaba trabajando de Uber, pero ahora no puede por la cuarentena. Estoy desesperada, no sé qué hacer”.

“No tenemos nada en nuestras casas y se hace sumamente difícil porque lo nuestro es un deporte de velocidad, es fundamental la fuerza y es muy fácil perderla. En un par de semana se pueden perder años de trabajo. No sé si seguir o dejar botado todo aquí”, alerta Roco.

La canoísta agrega: “Todo esto nos duele porque estamos cerca de la medalla, pero ahora se nos está escapando por cosas que no tienen nada que ver con nosotras. Si el proceso para, perdemos todo. Nos han hecho perder todo lo que llevábamos avanzado, todo el esfuerzo se está yendo a buena parte. Necesitamos que nos ayuden. Es lamentable estar llorando para que nos escuchen”.

Como si fuera poco, las chilenas catalogan de “vergüenza” el kit de entrenamiento que sí les hizo llegar el Ministerio del Deporte, el que fue repartido a todos los deportistas destacados del país. Dicen que incluía un mat de yoga, una pelota de ejercicios, un roll descontracturante y un par de elásticos TRX.

“Tenemos un grupo en WhatsApp de los que estamos clasificados a Tokio y ahí Pancha Crovetto nos mandó la lista de lo que iba a ser el kit al principio, el que estaba bien, pero a mi casa llegó otra cosa. Agradezco la buena intención, pero estamos clasificados a unos Juegos Olímpicos, no es cualquier cosa. Tenemos que tener lo que necesitamos”, señala Mailliard. Y aunque dice que ayer la ministra del Deporte Cecilia Pérez les dijo que estaban trabajando para corregir esta situación y que les pidió disculpas, María José asegura: “Nos dijo que no eran lo que habían pedido, que el proveedor no tenía stock. De lo que siempre me he quejado es que en el deporte chileno las cosas se hacen tarde. No es lo mismo un año antes que un mes antes”.

Mailliard hace hincapié en que con la ministra ha logrado tener una comunicación directa (así como también con el subsecretario Andrés Otero), que la prefiere a ella que a su antecesora (Pauline Kantor) y que la ha visto proactiva y preocupada de ellas, pero aun así opta por la cautela: “Esperemos que lo conversado no quede solo en palabras”, dice, antes de sincerar que está siguiendo un tratamiento psicológico por todo el estrés que esto le ha generado. “Uno no debería preocuparse de estas cosas”.

Roco, en tanto, reseña: “Nos dicen que plata hay, que van a comprar lo que necesitamos, pero cuando pasa por el Plan Olímpico se cae todo. Cuestionan que no somos las únicas que necesitamos cosas, pero esto es algo que va a quedar para los que vienen y si a todo lo que hemos ido pidiendo dicen que no. Quedamos nosotras como polémicas, pero hemos tratado de buscar en la buena y eso es desgastante. Lo raro es que la plata está y no sé en qué se la gastan”.

“Al final todo se junta y ellos dicen ‘chuta, todo lo que están pidiendo estas cabras’, pero es que es por culpa de ellos, porque como dicen que no, se acumula todo”, agrega Mailliard.

Los botes estancados

Como ellas lo han detallado, su preparación ha debido lidiar con una serie de inconvenientes. Uno de ellos no es menor: acusan que sus botes, encargados para competir en Tokio 2020, están estancados hace tres meses en territorio chileno sin poder ser usados. Señalan que la ministra Pérez les prometió el año pasado la adquisición de estos, pero que tuvieron que gestionarlos ellas mismas.

Justamente, esa última razón es la que, según dicen, se ha utilizado para no dar la luz verde a la adquisición formal de las embarcaciones por parte del Instituto Nacional de Deportes. Acusan mal manejo, amiguismo y que las apuntaron con querer quedarse con la plata destinada para los botes.

Harta de esta situación, Mailliard envió la semana pasada un correo electrónico que tenía como destinatarios a Cecilia Pérez, el Plan Olímpico y el IND: “Todos sabemos que la ministra se comprometió con Karen y conmigo en la compra de tres embarcaciones (1 doble y 2 singles) el año pasado cuando estábamos reunidos en la Escuela Naval. Comencé con la gestión para traer lo botes, con el fin de no volver a repetir la misma situación de siempre (que todo se queda en palabras), en ese momento no sabíamos por dónde se haría la compra (ADO o Federación)”, dice parte del e-mail.

Mailliard asegura en ese correo que cada uno de sus pasos los fue comunicando oportunamente a las autoridades correspondientes, no siendo ella la que tomó decisiones, aun cuando ya es extraño que sea un deportista el que tenga que llevar a cabo un proceso de compra de casi 12 millones de pesos. “Siempre le fui comunicando a Caco Ubilla (Carlos Ubilla, jefe de Alto Rendimiento) y también en algunas conversaciones se lo comuniqué a la ministra”, se lee en dicho correo electrónico.

“Hace tres meses llegaron las embarcaciones, pero como no las han pagado, no las hemos podido usar”, dice ya a La Tercera Maillard. El problema, señala, es que todo se entrampó porque en el IND no reconocen las embarcaciones como compra, si no que como una donación.

/GAE
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