Operación blindaje de Zidane en el penúltimo ensayo de la pretemporada. Casemiro, que ya es un chaleco antibala por sí mismo, y cinco defensas alineó de inicio el técnico ante el Red Bull Salzburgo. Cambio de sistema para jugar con tres centrales. Que Zizou se meta en el laboratorio a experimentar a 10 días de comenzar la Liga es destacable. Más con un Madrid que no termina de dar con la tecla y que está generando muchas dudas en su proceso de preparación.

Es posible que la baja de Modric abriese la puerta al cambio de sistema y al debut de Militao. Pero también que disponer del central y de Casemiro tras su llegada tardía le haya animado a cambiar el plan y protegerse mucho más tras haber encajado 16 goles en los primeros cinco partidos de pretemporada. En definivia, un experimento para elevar las prestaciones defensivas del equipo. El asunto es si es una prueba puntual o ve una solución de largo recorrido para los males del equipo. El caso es que funcionó, al menos de cara al marcador poque el Madrid dejó la portería a cero por primera vez.

Con la nueva fórmula el Madrid jugó bien, sin tirar cohetes, pero bien. Concedió un par de ocasiones por despistes, una de ellas a balón parado, pero en líneas generales el equipo se sujetó bien. Eso en el apartado defensivo. En ataque, el sistema de cinco defensas dio metros a Hazard y Benzema, que hicieron mucho daño a la contra. Todo ello con la colaboración de Carvajal y Marcelo, con más vuelo ofensivo.

Espacio en ataque

A la contra llegó el estreno goleador de Hazard con el Madrid. No fue de cualquier manera porque fue un golazo. Con metros el belga es imparable y en ese escenario le dejó la asistencia de Karim. Hazard galopó, amagó hacia dentro al borde el área y finiquitó con un gran tiro ajustado. La jugada del gol tuvo una réplica 20 minutos después, con un regate maravilloso de Hazard a Onguene y la parada de Stankovic en el mano a mano.

Al contragolpe el Madrid se sintió cómodo y Hazard, Benzema e Isco, más liberados para hacer daño y con más metros. También Marcelo y Carvajal, protegidos por el muro de tres centrales y con Casemiro atento para apagar los posibles incendios. Al margen de un par de sustos del Salzburgo, que tuvo el gol en las botas de Samassekou en el 26′, el Madrid jugó con orden y llegó con claridad a la meta rival. Todo un paso de gigante teniendo en cuenta de dónde viene el equipo. El gol fue lo único que volvió a fallar porque el Madrid pudo ampliar el marcador con el que finalizó el primer tiempo.

Tras la reanudación, Zidane mantuvo el sistema a pesar de mover dos fichas. Salieron Casemiro y Militao y entraron Valverde y Nacho. El Madrid sufrió un poco más ante el empuje del rival, que cambió su once al completo, y se impuso en energía y empuje. Los blancos defendieron más atrás y llegaron menos. Sobre todo después de que Hazard fuese sustituido. . Y es que sea cual sea el plan, Hazard será el que los haga mejor o peor.

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