Tras renunciar a su cargo como director técnico de Newell’s Old Boys en 2018 como consecuencia de los malos resultados, Omar De Felippe (apodado “La Momia Blanca”) se tomó algunos meses para analizar su futuro. En una entrevista con el periódico Clarín, el entrenador, que habló de varios temas, se mostró ilusionado con volver a liderar un plantel en el corto plazo.

“Obvio que iría a la ‘U’… ¿a quién no le interesa Universidad de Chile?“, dejando abierta la posibilidad de llegar al club.

Así mismo aseguró que ni siquiera la penúltima posición que ostenta el ‘Romántico Viajero’ en el campeonato sería una trabaja, puesto que el entrenador conocido por ir a la Guerra de Las Malvinas afirmó rotundamente que “no le tengo miedo al descenso”

EL SOLDADO DE LAS MALVINAS VIENE AL RESCATE

Mientras jugaba en las divisiones inferiores de Huracán, De Felippe fue llamado por el Ejército de su país para ir a la histórica guerra de Las Malvinas, evento en el que no sufrió heridas de mayor gravedad, pero donde estuvo cerca de la muerte en más de una ocasión.

—¿Cada cuánto te acordás de que fuiste a una guerra?

—Y, te acordás. En especial cuando se cumple alguna fecha, un aniversario. Yo estoy en un grupo de WhastApp con mis compañeros que compartimos la compañía Tacuarí del Regimiento 3 de La Tablada. Seremos unos 80, 90 en el grupo y constantemente estamos al tanto de qué le pasa al otro, de darnos una mano. Siempre trato de estar. Aunque sea para escuchar. Pero sí, te acordás siempre. Hoy lo puedo vivir de otra manera.

—¿De qué manera?

—Tuve la suerte de darle forma al tema Malvinas y ubicarlo en un lugar de mi vida. Tratar de que no me afecte, al contrario, de que me fortalezca. Lo he podido canalizar para utilizarlo. No deja de ser un sentir. Y un sentir que me genera un orgullo tremendo.

—¿Hablaste con tus hijos del tema?

—Con Bianca sí, que tiene 12. Con mi hijo más chico, de 5, todavía no. Pero trato de no hablar de la guerra en sí, de lo que me tocó vivir. Yo me fijo siempre quién es el público. Cuando doy una charla, si son chicos, si son adultos, qué puedo explicar y qué no. En eso tengo mucho cuidado, por el respeto que le tengo a Malvinas. Mi hija quizá no entiende. Hay un par de libros en los que figuro y ella los 2 de abril siempre me los trae, me los muestra. Trato de hablar lo necesario.

—¿Hay cosas de aquella experiencia que no se las contaste a nadie?

—Sí. A nadie. Y me las voy a llevar conmigo.

—¿Y cómo se vive con eso?

—Ya están ubicadas en el lugar que tienen que estar y listo. Cuando volví de la guerra tuve un proceso en el que no quería hablar del tema. Estuve como 7 años así. Hay cosas que no valen la pena contar.Yo no me echo en cara nada. Pasamos cosas muy fuertes y hay que tener en cuenta cómo lo vivió cada uno. Te doy un ejemplo: pasaron 37 años y mi mamá nunca me preguntó nada de la guerra. Nada. No quiso saber nunca. Nunca, nunca, nunca. Y no me lo va a preguntar nunca, eh. Entonces lo que esa mujer ha sentido se lo va a llevar a la tumba, ¿me entendés? Verla llorar cuando me iba… ¿Sabés lo que debe ser que vengan y se lleven a tu hijo a una guerra?

—Si pudieras rebobinar la cinta, ¿irías de nuevo a Malvinas?

—Creo que sí. A pesar de todo, sí.

—¿Qué recuerdo tenés del triunfo de Argentina ante Inglaterra en el Mundial 86?

—Para nosotros fue una caricia al alma ese partido, los goles de Diego. Lo miré en mi casa, con mi vieja. Habían pasado un par de años de la guerra y todavía estaba muy afectado emocionalmente. Lo disfruté tanto por dentro… En definitiva no me cambió nada, pero sentís orgullo. Fue eso, una caricia al alma.

—¿Era imposible competir contra los ingleses?

—Es probable. Pero había una diferencia: el sentimiento. Esa diferencia te hace totalmente distinto. Y el sentimiento lo teníamos nosotros. Era lo único que teníamos nosotros.

Respecto a su vivencia, el mismo estratega ha comentado en bastantes ocasiones que el fútbol fue su gran motivación después de volver del conflicto bélico, el cual involucró a Argentina y el Reino Unido entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982.

Sos el técnico ideal para este momento

“Al principio está bueno frenar la pelota y mirar para otros lados. Te tranquilizás, estás con tu familia, con tus amigos, con la gente y empezás a saber otras cosas de la vida. El fútbol argentino te consume mucho tiempo de tu día, no es que estás seis, siete horas en un club y listo. Vos seguís en tu casa. No parás. Me banco estar quieto. Ojo, no es tan así, estoy de Uber de mis hijos para todos lados. Pero uso este tiempo para analizar lo que hice bien y lo que hice mal. Incluso como cuerpo técnico a veces sirve parar. Hablando con otros técnicos coincidimos: cuando estás adentro te querés ir y cuando estás afuera extrañás y querés volver”, dijo el protagonista ni bien tomó la palabra.

No obstante, el exsoldado se diferenció de muchos entrenadores. “Yo soy un poco raro en la llamada ‘calesita de técnicos’. Cuando voy a un club casi que me hago hincha. Porque me encariño mucho con la gente, con los utileros, el canchero, el masajista, los empleados. Me cuesta elaborar rápido los duelos. No puedo salir hoy de un club y mañana meterme en otro. Necesito procesar las cosas”, reconoció.

En la misma línea, el excombatiente de Islas Malvinas dejó entrever que desea volver a dirigir. “No hay nada que no extrañe del día a día como entrenador, a mí me encanta. Fijate lo que pasa cuando algunos entrenadores dicen que no quieren agarrar la Selección. No es que no te genere prestigio, pero es que el día a día es totalmente distinto. Es otra cosa. Es una locura, eh. En Argentina estás dos cambios arriba que en cualquier otra parte del mundo. Pero estamos acostumbrados, somos así, lo vivimos así. Es parte de la pasión que en Argentina tenemos para todo”.

Consultado acerca de aquellos que piensan que un plantel le puede “hacer una cama” a un DT, Omar fue contundente. “Creo que no existe eso. Pero es importante detectar cuando el grupo está o no de acuerdo con vos. Y hay algo clave, los referentes. La relación que vos tengas con los líderes y cómo abrís el juego. Ahora hablan mucho de que se arman reuniones, que los jugadores opinan. Siempre pasó eso. Y está muy bien que se hable. Obviamente que hay muchos jugadores que se calientan porque no juegan. El jugador es muy individualista. Y cuando vos le vas a hablar ya piensa que lo vas a sacar. Pero no creo que sean capaces conscientemente de decir “a este técnico lo borramos”. Lo que sí creo es que si no están convencidos después se nota en la cancha”, sostuvo.

Sin embargo, De Felippe aseguró que los entrenadores también tienen su cuota de individualidad. “Eso es verdad, las cosas en el gremio no están bien. Y tampoco nos juntamos a hablar de estas cosas, de que si hay un técnico trabajando no te sientes a negociar con ese club. Yo no lo hago, pero pasa. Y me jode. Me jode porque sé que me lo hacen a mí. A veces parecés boludo porque cuando estás laburando te enterás de todo”, declaró.

Por otro lado, el oriundo de Mataderos se refirió a los rótulos que reciben los directores técnicos. “Si yo soy un entrenador de un equipo chico y me traés los refuerzos que necesitamos, bárbaro. Ahora, si vos tenés quilombo con el descenso, me llevás y me decís que no hay plata para refuerzos, es complicado. Me acuerdo que en un club me dijeron ‘vos sos el técnico ideal para este momento’. Y digo, ‘la puta madre’. No ponen un mango, tenés que jugar con los pibes en un club que fue campeón y tuvo una historia bárbara. ¿Y yo soy el técnico para ese momento? ¡Qué bárbaro! Y si te va mal te meten una patada en el culo. Hoy hay equipos en Argentina que se gastan cuarenta palos verdes y no juegan bien ni salen campeones. De esas cosas hay que hablar. Entonces, ¿cómo es la canción?”

Además, hizo hincapié en que existen timoneles con “buena prensa”. “Así el juego. Ya estamos grandes y nos conocemos todos. Sabemos cómo se maneja cada uno, quién tiene buena prensa, quién no. Y el juego no me tiene que confundir. Lo que a mí me calienta por ejemplo es que ponen que hay entrenadores que miran los partidos de inferiores y están veinte horas en un club. ¡Puta! Lo hacemos todos. Pero la diferencia es que yo no lo publico. Después, está de moda el drone y esas cosas, pero yo no necesito un video para ver que el cuatro no cierra o por dónde tengo que corregir. Es la moda”, concluyó.

/gap@Estudio Estadio