¿Una nueva U?

Si, por supuesto, desde todo punto de vista. Por actitud, por entrega, por juego y especialmente porque volvió a ganar, algo que no conseguía desde el 3 de marzo en l Estadio Nacional.

¿Una nueva U?

Claro que si. Con figuras confirmadas, como De Paul, que no tuvo una sola falla en el arco, como Espinoza que corrió toda la cancha, como su capitán Matías Rodríguez, como Ubilla y Guerra que lo dejaron todo luchando con la poblada defensa antofagastina.

Y con otros, que aparecieron por fin al nivel que de ellos se espera. Como Aveldaño que fue un frontón y sólo perdió en la primera pelota aéra que disputó con Tobías Figueroa. Como el chico Moya, incansable y salvando un gol hecho desde la raya. Como Beausejor, que reapareció después de larga ausencia. Y como Benegas, que entró por fin de centro delantero y con un rodillazo anotó el gol de la victoria.

¿Una nueva U?

Evidente, porque hasta los números así lo dicen: Ganó, por fin ganó. Y salió, por fin salió, desde la zona de descenso.

UNA FINAL DE PRINCIPIO A FIN

Apenas comenzaba el partido y la primera sorpresa en el Estadio Nacional: centro de Peñailillo, se eleva sin marca Tobías Figueroa y su cabezazo supera la estirada del Tuto De Paul, que observaba con alivio como un poste venía en su ayuda para evitar la apertura de la cuenta.

Fue la tónica de los minutos iniciales que hicieron enmudecer a la hinchada azul. Porque los Pumas no le prestaban la pelota al León y  por el lado del venezolano Bello le creaba insolubles problemas a Osvaldo González, esta vez desplazado hacia el sector derecho de su defensa.

Sin embargo, un remate de Gonzalo Espinoza, que pasó muy cerca del travesaño, metió a Universidad de Chile en el partido.

Lo tuvo Guerra en una mala salida de Garcés y casi en seguida Oroz, cuyo remate cruzó el arco y se perdió junto al segundo palo.

A esa altura, uno miraba el reloj y no lo podía creer: antes de los 10 minutos ya habían habido más llegadas que las que habitualmente se registran en toda una etapa.

Refrendado a los 12¨con una clarísima ocasión de gol que evitó Garcés con una tapada extraordinaria, luego que Oroz ingresara solo por la izquierda y tras un rebote en un defensa, la pelota le quedara servida a Riquelme. Y a sus pies llegó el arquero notino para manotear e impedir el gol que ya se festejaba en Ñuñoa.

Sin duda, esta es otra Universidad de Chile, pensábamos todos los que veíamos el partido (mejor dicho, partidazo) que ofrecían los ahora dirigidos por Caputto.

El primer golpe para los azules legó cerca de la media hora, luego que Riquelme otra vez probara a Garcés desde el punto penal. Porque Osvaldo González sintió un pinchazo y  de inmediato pidió cambio. Caputto mando a la cancha a Echeverría para ocupar la plaza de central por derecha.

Casi enseguida Matías Rodríguez perdió la posición y tuvo que bajar violentamente a Barrios, lo que obligó a Roberto Tobar a mostrarle amarilla: la quinta en el campeonato para el  capitán, que de esta manera se pierde el próximo partido en Calera, pero puede esta ante U.Católica.

“Sólo nos faltó el gol” decían los hinchas en el respiró que otorga el entre tiempo. Si uno repasaba el partido tenía que concluir con ellos. Un muy buen partido de Universidad de Chile, pero sin goles. Y para ganar, es lo único que importa.

SEGUNDO TIEMPO

Con el reclamo de la gente de Antofagasta, porque se regó solamente un sector de la cancha (el de los ataques de la U) comenzó el segundo tiempo.

Pero, la intensidad no desapareció. Y las emociones tampoco.

Porque en la primera jugada, otra vez Peñailillo desbordó por la izquierda y su centro no fue conectado por centímetros por Flores. Que si la empalmaba era gol.

Comienzo similar al anterior,con Antofagasta llegándole por uno y otro lado a Universidad de Chile. Incluso, con otra pelota que devolvió el travesaño, previo desvió afortunadísimo de Camilo Moya. Esta vez el que cabeceó fue Astaburuaga y el balón se estrello en el larguero.

Partido con calco. Porque fue nuevamente un disparo violentísimo de Espinoza el que, al igual que en el primer tiempo, dijo que la U también estaba presente.

De ahi en más,  comenzó a llegar más Universidad de Chile, pero sin la claridad que tuvo en la etapa inicial.

Una serie de centros que cruzaron el área y un supuesto penal a Beausejour marcaron el cuarto de hora inicial del segundo tiempo.

A eso de los 65´Caputto entendió que Riquelme ya había tenido minutos suficientes como para demostrar que merece la titularidad y mandó a la cancha a Leandro Benegas.

El ingresado se recostó hacia la izquierda y Guerra se fue al centro del ataque. Buscando el gol que no aparecía por Ñuñoa.

Antofagasta, con el paso de los minutos, comenzó a aplicar el proverbio: “partido que no puedes ganar, no tienes porqué perderlo”. Y se replegó aguantando el cero.

Le costaría muy caro. Porque Benegas, ahora incursionando como centro delantero, conectó de cabeza en el minuto 82¨un centro de la derecha y provocó otra gran atajada de Garcés.
Pero, dos minutos más tarde, el arquero no pudo hacer nada ante un  remate a quemarropa del propio Benegas, que empalmó en área chica un centro rasante de Rodríguez.

Ese gol fue suficiente. Porque esta era una final. Y un gol basta para ganar una final.

Como lo ganó esta nueva U.

Que pareciera va a seguir siendo la U de Hernán Caputo

/por Gerardo Ayala Pizarro