Cuando el Tata Martino estaba en los últimos días en su cargo en Ezeiza, allá por julio de 2016, jamás pensó que aquel pibito que la rompía en la Reserva de Racing y que pintaba como el líder de la Sub 20 le iba a traer uno de los dolores más grandes de cabeza de su carrera como entrenador. Lautaro Martínez le rompió el invicto al ciclo de Martino en México, metió tres goles, fabricó el penal y redondeó la mejor actuación de su corta carrera. Porque este pichón de Batistuta, a los 22 años, hace ilusionar a los argentinos con que hay recambio después de la generación de Messi y Agüero, los dos fenómenos que aún se mantienen en la elite de una camada brillante que no pudo coronar.

Cuando el Tata Martino estaba en los últimos días en su cargo en Ezeiza, allá por julio de 2016, jamás pensó que aquel pibito que la rompía en la Reserva de Racing y que pintaba como el líder de la Sub 20 le iba a traer uno de los dolores más grandes de cabeza de su carrera como entrenador. Lautaro Martínez le rompió el invicto al ciclo de Martino en México, metió tres goles, fabricó el penal y redondeó la mejor actuación de su corta carrera. Porque este pichón de Batistuta, a los 22 años, hace ilusionar a los argentinos con que hay recambio después de la generación de Messi y Agüero, los dos fenómenos que aún se mantienen en la elite de una camada brillante que no pudo coronar.

Lautaro y un hat-trick impactante
Mirá también

Lautaro y un hat-trick impactante

El atacante del Inter se mostró picante desde el inicio. El pibe al que Sampaoli fue a ver mil veces en la previa de Rusia, pero que se perdió el Mundial porque el técnico lo veía un poco lento: le faltaba para el fútbol de primer mundo. Y un año después de aquel bajón por no estar en Moscú, el delantero deja en claro que el puesto es suyo, que nadie le hace sombra y que se adapta a cualquier sistema, a cualquier forma de jugar.

Se destacó en la Copa América con el 4-3-1-2, con Leo y el Kun, y esta vez destrozó récords en un 4-5-1, en un esquema pensado para defender, pero también para aprovechar los errores defensivos de México. Y Lautaro ahí estaba, con cuchillo y tenedor, listo para comerse al rival.

Recupera Paredes, lo habilita y él solo marca el 1-0 de zurda. Lucha por la pelota Palacios (qué bien juega, por favor), le pone un pase a lo Riquelme y, otra vez define de zurda el diestro ex Racing. Y ahí va Lautaro, no da ninguna por perdida, fabrica el penal, agarra la pelota para su triplete, pero viene el encargado que es Paredes y no le discute ese rol: llega el 3-0 y es el primero en abrazar al volante. Solidario.

Martínez estaba hecho una furia y fue por más. Palacios lucha y gana, lo busca al Toro, quien esta vez define de derecha. Sólo en 45’, Lautaro tuvo su actuación perfecta, y se fue a duchar, con la pelota de recuerdo bajo el brazo. Y luego vio el segundo tiempo en el banco. Ta, ta, ta, ta…

Línea d