Iñaki Goyaneche: «Luismi alucinó con la hinchada de Boca»

La serie de Luis Miguel, que fue furor en diferentes partes del mundo, revivió y reveló su costado más íntimo. Se habla de sus amores y pasiones. Modelos, vedettes, súper estrellas del mundo del espectáculo. Pero lo que no muchos saben es que en el invierno de 1988, Luismi conoció a uno de sus grandes amores en el barrio de La Boca. Y no prescisamente de piel y hueso, no. Luismi se enamoró de la Bombonera.

Con apenas 1 años, el cantante mexicano fue a ver un partido de Boca de la mano de Matías Mc Cluskey, fanático del Xeneize que supo ser su productor artístico durante diez años.  “Siempre fue un tipo muy divertido, picarón. Le gustaba la adrenanalina y le encantaban todos los eventos multitudinarios. Conseguimos unas entradas para la platea alta y, aunque él no era ningún fanático del fútbol, ni lo dudó. Le encantó la idea de ir”, le cuenta Matías a Olé.

Matías fue productor artístico de Luis Miguel entre 1985 y 1995.

Pero, claro, a pesar de su juventud, El Sol de México ya era reconocido a nivel mundial, y es por eso que decidieron disfrazarlo: “Se puso un gorro de lana, una bufanda y los anteojos más grandes que tenía. Era irreconocible”, recuerda Matías entre risas. Y allí fue, en un gol de Boca, cuando Luis Miguel conoció a ese amor en el barrio de La Boca: la hinchada. Se quedó perplejo, mudo, impresionado con cómo cantaba la gente. “Alucinó con la hinchada. ‘No paran’, me decía”. Y estamos hablando de Luis Miguel, un ícono de la música internacional, alguien que no se suele intimidar ante las multitudes que lo siguen de show en show.

Pero hay algo que Mc Ckluskey no se va a olvidar jamás: “En un gol de Boca, típico de la cancha, el que estaba adelante se dio vuelta y le dio un tremendo abrazo. Luismi no entendía nada, se cagaba de risa y me dijo: ‘si supiera que me está abrazando a mí…’ Y después se clavó un Paty y una Coca, espectacular”.

Claro que aquella historia de amor a primera vista iba a tener un segundo capítulo. Un tiempo después, en otra de sus visitas a Buenos Aires, pidió que por favor lo llevaran de nuevo a la Bombonera. También fue en invierno. La historia se repetía, pero con una pequeña diferencia: camino a la cancha, Luismi se detuvo en el medio de la calle y se compró una gorra azul con el escudo de Boca…

/escrito por Iñaki Goyeneche para Olé de Buenos Aires

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