Lona, césped, clima: preguntas y respuestas de una final suspendida

Entre tanto diluvio, se tuvo que suspender la final de ida de la Bombonera y pasó para este domingo a las 16, una hora más temprano de lo que se iba a disputar esta sábado. En medio de todo esto, hay muchas dudas con respecto a lo que pasó y lo que viene. Acá, las preguntas y las respuestas:

¿Se podía haber evitado que se acumulara agua en la cancha?

Según le dijeron a Olé, imposible debido a la cantidad de lluvia que cayó: el pluviómetro de la Bombonera marcaba más de 100 miliitros a las 15 (tood en seis horas nada más), es decir diez litros por metro cuadrado. «No hay nada que hacer frente a una embestida así, hasta en la Copa América de USA, con estadio de Primer Mundo, se vio lo mismo. A veces no se puede hacer nada con ciertos fenómenos climáticos», explicaron por lo bajo.

¿Se jugaba si la cancha estaba mejor?

Posiblemente se hubiese suspendido igual debido a cómo estaban las calles de la zona, con mucha agua y difícil de transitar, más teniendo en cuenta que se esperaba un lleno total.

¿Una lona podía haber ayudado a resguardar la cancha?

Un especialista que conoce muy bien la Bombonera dijo que no y explicó que al poner una lona, se genera mucha humedad y el césped necesita «respirar», permanecer en sus condiciones naturales. Por eso pese al planteo de Conmebol, no se puso lona. Incluso sin oxígeno, las químicos que se utilizan liberan gases tóxicos que arruinan la propia cancha. En caso de utilizar una lona, ¿dónde va toda el agua que cae? ¿cuánta gente se necesita paea sacar lo acumulado? Requiere de una ingeniería…. Ahora, con el césped todo mojado, imposible poner una lona esta sábado, salvo una especial que no se tiene, con un valor de cerca de 500.000 dólares.

¿Cómo va a seguir el clima?

El pronóstico para el domingo anuncia más agua, con probabilidad de lluvias y tormentas, aunque con mejoramientos temporarios.

¿La cancha puede estar en condiciones para una final del mundo?

Según le dijeron a Olé, con una hora sin lluvia antes del partido se podría jugar casi con normalidad por el sistema de drenaje que, por la cantidad de agua que cayó este sábado, tuvo un punto de saturación. Remarcan que la superficie sigue sólida, que pese a que entró mucha gente a la cancha no se vio barro y que el piso está firme. «Si para un poco de llover, aunque sea la intensidad, la buena capacidad de inflitración de agua permitirá que se juegue sin problemas; esos charcos que se veían, se drenan rápidamente», dice

/Olé de Buenos Aires

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