Leo Farinella: Sigamos creyendo

Hay señales que tenemos que saber interpretar. Fuimos a jugar una final de Copa histórica en la cancha de Boca sin el Muñeco, sin Ponzio y sin Scocco, de entrada o como recambio. Así y todo jugamos mejor en el PT pero no encontramos el gol y fue figura el arquero del que reniegan. No pudimos meter el mismo gol que a ellos les sobra, la meten de cualquier lado, tienen el arco abierto.

Pero este River del Muñeco, incluso sin el Muñeco, tiene un corazón enorme que no se cansa de hazañas, que sigue creyendo, que tiene con qué creer y que no se rindió, la siguió peleando, se mantuvo en partido y volvió a levantarse. Tremendo. De dónde sacó fuerzas en ese clima hostil para adueñarse del escenario que cambió latidos por temblores es una respuesta que hay que encontrar en lo más profundo del alma de este equipo.

Los jugadores de River bajando al Monumental

Si nosotros estábamos absolutamente contracturados, tensos, extenuados y no habíamos hecho más que dar algunos pasos perdidos, esa fuerza mental hay que valorarla inmensamente. La escena final también es una señal. Tevez volvió a la normalidad y encaró como cuando era un pibe, incluso zafando de la guadaña de Maidana, que demostró con su actitud por qué es tan grande: puso al equipo por delante, si lo llegaba a tocar era mínimo amarilla y se perdía la segunda final, pero era lo que tenía que hacer. Se inmoló, Simplemente no llegó. Cuando Benedetto se relamía tras el pase gol, surgió la enorme figura de Armani, que había tenido responsabilidad en los dos goles de Boca, para hacerse gigante y redimirse, hacer una de esas atajadas que quedan en la historia.

Son señales que tenemos que saber interpretar. Por eso sale el Muñeco al balcón a gritar como un hincha. Porque ahora falta la mitad de esta historia. Estamos empatados. No vamos a subestimar para nada a un rival que inventa goles, que en definitiva es lo más importante del fútbol. Será en nuestra casa, con nuestra gente poniendo la mejor energía, creyendo en este equipo con todas nuestras fuerzas. Jamás subestimar al contrario. No está ganada la Copa. Sí, sin dudas, sacamos adelante un partido durísimo en la Bombonera. Con todo en contra. Hay que creer en este River. Tenemos con qué.

Armani le salvó la vida a River
/Columna en Olé de Leo Farinella, periodista cercano a River Plate
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