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Correr en la vejez: un hábito que protege el corazón y la mente

La práctica de correr puede mantenerse de forma segura durante toda la vida, siempre que se adapte a las condiciones individuales y se consideren antecedentes médicos o lesiones previas. No existe un límite de edad establecido por la ciencia para abandonar esta actividad, según la Harvard Medical School, que recomienda ajustar la intensidad y el volumen de entrenamiento al estado físico y consultar a un médico ante síntomas como dolor persistente o problemas articulares.

Evidencia científica internacional

Un estudio longitudinal de 21 años realizado por la Universidad de Stanford demostró que los adultos que continuaron corriendo después de los 50 años presentaron menores niveles de discapacidad y menor mortalidad que sus pares sedentarios. La diferencia se mantuvo incluso en corredores mayores de 80 años. “El ejercicio vigoroso en la mediana y tercera edad se asocia con mejor funcionalidad y mayor supervivencia”, concluye la investigación.

Otra prueba, publicada en la Journal of the American College of Cardiology, analizó a más de 55.000 participantes entre 18 y 100 años. Los resultados revelaron que correr, incluso menos de 51 minutos por semana, reduce en un 30% el riesgo de mortalidad por cualquier causa y en un 45% el riesgo cardiovascular. Estos beneficios se observaron en todos los grupos de edad, incluidos los mayores de 70 años.

Beneficios comprobados

Diversas investigaciones internacionales señalan que correr en la adultez y la vejez contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Además, favorece la salud mental, ayuda a mantener un peso saludable y mejora la calidad del sueño. Estos efectos se observan incluso en personas mayores que inician la actividad en etapas avanzadas, siempre bajo supervisión médica.

Recomendaciones para adultos mayores

Los especialistas insisten en que el inicio o la continuidad de la carrera en edades avanzadas debe estar precedido de una evaluación médica, especialmente en quienes tengan antecedentes de enfermedades cardíacas o articulares. “No existen pruebas científicas que indiquen que sea necesario dejar de correr a una determinada edad; lo esencial es adaptar la rutina a las capacidades personales”, destacan las recomendaciones internacionales.

El entrenamiento adaptado ayuda a preservar la autonomía, mejorar el equilibrio y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Los expertos recomiendan realizar controles médicos periódicos para garantizar que la práctica deportiva continúe siendo segura y beneficiosa en cada etapa de la vida.

@EstudioEstadio

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