La selección chilena sumó un nuevo tropiezo en su trayecto por Norteamérica al caer derrotada frente a Estados Unidos. Aunque la plantilla dirigida por Nicolás Córdova mostró un desempeño futbolístico superior en comparación con el traspié sufrido previamente contra Canadá en Toronto, el rendimiento no fue suficiente para superar a la escuadra que comanda Mauricio Pochettino.
Frente a las críticas por los resultados, el seleccionador nacional justificó la exigencia de los rivales elegidos para los amistosos: “Para nosotros sería súper fácil, con Felipe (Correa), para protegernos, armar partidos con selecciones inferiores, pero creo que no gana nadie. Independiente del partido, y podemos hablar de porcentaje de victorias, derrotas, acá lo más importante es que vengan estas vivencias”.
Además, Nicolás Córdova recalcó la necesidad de dar rodaje a nuevos futbolistas en escenarios de máxima exigencia: “Lo más importante es precisamente que ellos jueguen estos partidos, que ellos puedan, que (Jonathan) Villagra pueda jugar este tipo de partidos, que Diego (Ulloa), que hizo un gran partido, en mi juicio, lo juegue. Deben jugar partidos de niveles superiores para poder estar después en estos niveles también”.
Números alarmantes en la zona defensiva
A pesar del respaldo del estratega a nombres como Jonathan Villagra y Diego Ulloa, el sector posterior sigue siendo el principal punto débil del equipo. En sus últimas siete presentaciones, Chile ha concedido un total de 15 anotaciones. Esta fragilidad defensiva quedó evidenciada tanto en la reciente caída ante los norteamericanos como en la dura derrota 4-1 frente a Nueva Zelanda registrada en marzo.
El registro estadístico bajo la conducción de Nicolás Córdova refleja cifras preocupantes:
19 goles recibidos en 11 compromisos disputados.
7 de esas conquistas tuvieron su origen en jugadas a balón parado (más de un tercio del total).
Solamente 3 de los tantos encajados fueron mediante remates directos de cabeza.
El problema radica no solo en el testarazo final, sino en la falta de resolución en los centros, la custodia del segundo poste y el control de las segundas pelotas. Un claro ejemplo de esta falencia ocurrió ante Nueva Zelanda, donde los 4 goles nacieron de balones detenidos: dos terminaron en definiciones con los pies tras envíos al área y los otros dos surgieron por no capturar los rebotes posteriores.
Falta de estatura y lesiones en la zaga
Durante el choque frente a los dirigidos por Mauricio Pochettino, la alineación titular en la línea de cuatro contó con Felipe Faúndez, Jonathan Villagra, Iván Román y Diego Ulloa. La diferencia física fue marcada: los laterales Felipe Faúndez (1,77 metros) y Diego Ulloa (1,78 metros) dieron ventajas, mientras que en el centro de la defensa Jonathan Villagra y Iván Román registraron apenas 1,83 metros de estatura.
En la segunda mitad ingresó Paulo Díaz (1,78 metros) para intentar afirmar la zaga, pero el actual futbolista del Atlanta United cometió una falla directa en el tercer gol rival debido a un inconveniente físico. Sobre esta acción, Nicolás Córdova explicó: “En algún momento lo debíamos haber cambiado. Él dijo que estaba bien, pero en la acción del gol prácticamente le saltó la pierna y él no tuvo reacción”.
Por el lado del ataque estadounidense, aunque el ariete Julian Hall —autor del segundo tanto a los 51′— mide 1,78 metros, figuras como Giovanni Reyna (1,85 metros) superaron en altura a todos los defensores chilenos. Asimismo, en los balones detenidos se sumó el peligro de zagueros de gran envergadura como Neil Pierre (1,96 metros) y Miles Robinson (1,88 metros), frente a opciones de menor tamaño como Sergiño Dest (1,71 metros) o Adri Mehmeti.
El contraste histórico y el debate táctico
La desventaja física de la Selección Chilena no es una novedad. Durante la época más gloriosa de la Roja, la dupla defensiva compuesta por Gonzalo Jara (1,78 metros) y Gary Medel (1,72 metros) compensaba la menor estatura con anticipación, astucia y la tenencia prolongada de la pelota.
En relación a esta limitación técnica y física actual, Nicolás Córdova reconoció: “No tenemos la altura que tienen otros países, eso lo saben. Por lo tanto, hay cosas que hay que seguir mejorando, en cuanto a la agresividad dentro del área, estar más atentos”.
Sin embargo, voces autorizadas del fútbol nacional apuntan a fallas de concentración y de sistema defensivo. El exfutbolista Waldo Ponce fue enfático en su análisis: “Para mí, eso es, netamente, concentración. En los balones detenidos no significa mucho la estatura, si uno es más alto o bajo”.
“Nicolás Córdova marca zonal, no hombre a hombre. Y, ayer, en un gol, Paulo Díaz no llega, por lo mismo”.
Por su parte, el histórico exjugador Jorge Aravena coincidió en que la baja estatura pasa factura, aunque sumó el factor del guardameta Lawrence Vigouroux, a quien considera poco proactivo en las salidas. Como alternativa, el Mortero sugirió incluir nombres con mayor presencia como Igor Lichnovsky y Erick Pulgar: “Evidentemente que tenemos defensores bastante bajos y eso atenta en el juego aéreo defensivo, claramente”.
“(Erick) Pulgar es muy interesante, un volante de primera línea que sería clave en la táctica fija”.
Finalmente, Jorge Aravena hizo hincapié en que este tipo de falencias se corrigen mediante el trabajo diario en la cancha: “Todo es trabajable y dependerá del cuerpo técnico. Se trabaja en cancha, con córners, tiros libres laterales, buscando que los jugadores hagan el anticipo. Yo he tenido jugadores que no altos, pero sí muy vivos. Le digo ‘no me interesa que ganes, lo que me interesa es que no te ganen’. Y ahí aparecen los recursos que permiten ganar esos duelos sin cometer infracciones, aprovechando el momento justo”.
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