
La Organización Mundial de la Salud (OMS) volvió a poner el foco en la importancia del ejercicio físico como herramienta clave para prevenir enfermedades y mejorar la salud mental. El organismo internacional advirtió que una gran parte de la población mundial no alcanza los niveles mínimos de actividad recomendados, una situación que preocupa por su impacto en la calidad de vida y en el aumento de patologías crónicas.
De acuerdo con las directrices difundidas por la OMS, los adultos deberían realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada o, como alternativa, entre 75 y 150 minutos de ejercicio intenso. A esto se suman al menos dos jornadas semanales de fortalecimiento muscular.
En el caso de niños y adolescentes, la recomendación es más exigente: el organismo sugiere un mínimo de 60 minutos diarios de actividad moderada o vigorosa, incorporando ejercicios destinados al fortalecimiento muscular y óseo.
Datos publicados por el portal estadístico Statista y respaldados por la OMS indican que el 31% de los adultos y el 81% de los adolescentes no cumplen con estas pautas básicas de movimiento. Según especialistas, esta falta de actividad incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y trastornos metabólicos, además de afectar negativamente la salud mental.
La prestigiosa revista médica The Lancet respaldó además los beneficios del ejercicio regular y destacó su impacto positivo en la prevención de enfermedades no transmisibles.
Recomendaciones según la edad
Las pautas difundidas por la OMS varían de acuerdo con cada etapa de la vida. Para personas de entre 5 y 17 años, el objetivo principal es fomentar actividades dinámicas que mejoren la resistencia, la agilidad y el desarrollo óseo.
En adultos de entre 18 y 64 años, los especialistas recomiendan combinar ejercicios aeróbicos con rutinas de fuerza y actividades orientadas a mejorar la flexibilidad y el equilibrio.
Para mayores de 65 años, el organismo internacional agrega ejercicios específicos de coordinación y estabilidad, especialmente en personas con riesgo de caídas o dificultades de movilidad.
El sedentarismo, una amenaza creciente
La OMS define el sedentarismo como aquellas actividades realizadas en posición sentada o reclinada con un gasto energético muy bajo. Permanecer largas horas sin movimiento puede aumentar considerablemente el riesgo de enfermedades crónicas y deteriorar el bienestar psicológico.
Ante este escenario, los expertos sugieren incorporar pequeñas pausas activas durante el día. El investigador de la Universidad de Columbia, Keith Diaz, aseguró que “cinco minutos de caminata cada media hora pueden mejorar la presión arterial, el azúcar en sangre y los niveles de energía”.
Además, la organización internacional impulsa políticas urbanas que favorezcan hábitos saludables, como la creación de ciclovías, parques y espacios seguros para caminar o realizar actividad física.
Beneficios físicos y emocionales
Diversas investigaciones citadas por la OMS sostienen que quienes realizan actividad física de manera regular reducen significativamente el riesgo de mortalidad prematura. Incluso, se estima que las personas sedentarias tienen entre un 20% y un 30% más de riesgo de muerte en comparación con quienes cumplen los niveles mínimos de ejercicio recomendados.
El ejercicio también aporta beneficios psicológicos importantes. Estudios recientes señalan que practicar entre 120 y 360 minutos semanales de actividad física contribuye a disminuir la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y favorecer un descanso adecuado.
El médico cardiólogo Gabriel Lapman explicó que “el ejercicio físico regular mejora la capacidad cardiovascular y respiratoria, regula el metabolismo y potencia la función cognitiva”.
La importancia de adaptar las rutinas
Especialistas consultados por Infobae, entre ellos la profesora de Educación Física Claudia Lescano y el profesor Xavier Carmenini, coincidieron en que las rutinas deben ajustarse a la edad, al estado de salud y a las preferencias personales de cada individuo.
Mientras que en los jóvenes se priorizan actividades recreativas y de desarrollo físico, en los adultos mayores el foco está puesto en preservar la movilidad, mantener la masa muscular y prevenir caídas.
Los expertos remarcan además que el acompañamiento profesional puede ser determinante para evitar lesiones y obtener mejores resultados.
Desde la OMS insisten en que alcanzar los niveles mínimos de actividad física no solo ayuda a prevenir enfermedades, sino que también representa una inversión directa en bienestar, autonomía y calidad de vida.
@EstudioEstadio











