Aníbal Mosa dio un paso decisivo en la estructura de poder de Blanco y Negro al completar la Oferta Pública de Acciones (OPA) que había impulsado semanas atrás para adquirir el bloque accionario ligado a Leonidas Vial. Gracias a esta operación, el empresario aumentó su participación desde un 38,8% hasta un 72% de la propiedad de la concesionaria que administra a Colo Colo, transformándose en el accionista con mayor influencia dentro de la sociedad.
El proceso concluyó exitosamente, otorgándole a Mosa una mayoría suficiente para aprobar decisiones estratégicas sin depender del respaldo de otros grupos accionarios.
La adquisición viene a formalizar un liderazgo que ya se reflejaba en la composición del directorio. A fines de abril, el presidente de Blanco y Negro había logrado instalar a siete de los nueve integrantes de la mesa directiva bajo su sector. Entre ellos figuran Eduardo Loyola, Aziz Mosa, Jaime Pizarro, Nicolás Monckeberg, Paloma Norambuena y Paul Fontaine. Los dos cargos restantes corresponden al Club Social y Deportivo Colo Colo, representado por Edmundo Valladares y Edison Marchant.
Con esta nueva realidad accionaria, Aníbal Mosa queda en posición de definir aspectos fundamentales de la gestión del club, desde la aprobación de presupuestos hasta la continuidad de cuerpos técnicos, pasando por negociaciones comerciales y decisiones relacionadas con la planificación deportiva. De esta manera, la conducción institucional y futbolística del cuadro albo queda centralizada bajo una misma dirección.
Se trata del mayor nivel de control accionarial registrado desde que Colo Colo pasó a ser administrado por una concesionaria en 2005, marcando un hito en la historia reciente de la institución.
Aunque el Club Social y Deportivo Colo Colo mantiene representación garantizada en el directorio gracias a los estatutos de la sociedad, su capacidad de influencia se reduce frente a una participación accionaria tan dominante. Si bien conserva una voz institucional dentro de la mesa, no cuenta con herramientas para bloquear decisiones relevantes impulsadas por la mayoría.
El cierre de la OPA también pone fin a un periodo de incertidumbre respecto a la propiedad de Blanco y Negro, tema que durante varias semanas ocupó un lugar central en las discusiones sobre el futuro institucional del club.
Con ese escenario despejado, la atención vuelve a lo deportivo. Colo Colo se mantiene en la parte alta del Campeonato Nacional y se acerca al final de la primera rueda con importantes desafíos por delante. En ese contexto, la estabilidad dirigencial podría convertirse en un factor tan relevante como el desempeño dentro del terreno de juego.
Ahora, una de las grandes interrogantes apunta al próximo mercado de fichajes. Con el control prácticamente absoluto de la concesionaria, será Aníbal Mosa quien tenga la última palabra respecto a posibles refuerzos y a la inversión que realizará el club para afrontar el segundo semestre de la temporada.
@EstudioEstadio