El dominio europeo del París Saint-Germain continúa. El conjunto dirigido por Luis Enrique se coronó campeón de la UEFA Champions League por segundo año consecutivo tras derrotar al Arsenal en una dramática definición por penales, luego de igualar 1-1 durante los 120 minutos disputados en el Puskás Aréna.
La victoria no solo confirmó la consolidación del proyecto parisino respaldado por la inversión qatarí, sino que también privó al club londinense de conquistar la primera Champions de sus 139 años de historia.
La final enfrentó a dos de los equipos más sólidos de la temporada. Por un lado, el PSG, vigente campeón y uno de los conjuntos más dominantes del continente. Por otro, un Arsenal que llegaba invicto al partido decisivo y con la ilusión de completar una campaña histórica.
El encuentro comenzó con un golpe inesperado para los franceses. Apenas a los 5 minutos, Kai Havertz aprovechó una recuperación en mitad de cancha, ganó la espalda de la defensa y definió con precisión para abrir el marcador a favor de los ingleses.
La ventaja permitió a los dirigidos por Mikel Arteta ejecutar un plan basado en la presión y la disciplina táctica. Mientras tanto, el cuadro parisino monopolizaba la posesión, aunque sin encontrar espacios ante una defensa que se mostró firme durante gran parte del compromiso.
El empate llegó en la segunda mitad. A los 54 minutos, una acción individual de Khvicha Kvaratskhelia terminó en penal tras una infracción dentro del área. Ousmane Dembélé asumió la responsabilidad desde los doce pasos y convirtió el 1-1 con un remate cruzado que devolvió la esperanza al vigente campeón.
Con el marcador igualado, la intensidad aumentó. Kvaratskhelia estuvo cerca de completar la remontada en el minuto 77, pero su disparo se estrelló en el poste. Más tarde, Vitinha y Bradley Barcola también tuvieron oportunidades para desnivelar el resultado, aunque la definición terminó extendiéndose al tiempo suplementario.
Durante la prórroga, ambos equipos acusaron el desgaste físico acumulado. Los espacios escasearon y las ocasiones de gol fueron mínimas. Uno de los momentos más discutidos se produjo en el minuto 99, cuando el Arsenal reclamó un posible penal sobre Noni Madueke tras un contacto con Nuno Mendes, acción que el árbitro decidió no sancionar.
Sin diferencias tras dos horas de juego, el campeón se definió desde el punto penal.
En la tanda decisiva, el PSG mostró mayor precisión. Convirtieron Gonçalo Ramos, Désiré Doué, Achraf Hakimi y Lucas Beraldo, mientras que Nuno Mendes fue el único que falló. Por el lado inglés anotaron Viktor Gyökeres, Declan Rice y Gabriel Martinelli, pero los errores de Eberechi Eze y Gabriel Magalhães terminaron inclinando la balanza.
La consagración confirmó al París Saint-Germain como la gran potencia del fútbol europeo actual y consolidó el legado de Luis Enrique, quien sumó su tercera Champions League como entrenador y volvió a demostrar su capacidad para construir equipos ganadores.
El Arsenal, pese a finalizar el torneo sin derrotas, vio frustrado su sueño continental. En cambio, el PSG volvió a levantar la «Orejona» y escribió un nuevo capítulo dorado en su historia reciente.
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