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Telefonía celular en Chile y el mundo: el 5G avanza, los satélites ganan terreno y el 6G comienza a tomar forma

La telefonía celular atraviesa una nueva etapa de transformación tecnológica. Mientras las redes 5G continúan expandiéndose y aumentan las posibilidades de conectar teléfonos directamente con satélites, la industria mundial ya trabaja en el desarrollo de la próxima generación de comunicaciones móviles: el 6G.

En Chile, los avances se reflejan en el crecimiento de las conexiones móviles de alta velocidad, las nuevas medidas para modernizar la infraestructura de telecomunicaciones y los planes para impulsar redes más eficientes. A nivel internacional, en tanto, fabricantes, operadores y organismos especializados buscan ampliar la cobertura, reducir los tiempos de respuesta y facilitar la conexión de dispositivos en lugares donde hoy no existe señal terrestre.

Chile supera los 10,8 millones de conexiones 5G

Uno de los principales indicadores del avance de la telefonía móvil en el país es el crecimiento del 5G. Según las estadísticas de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), publicadas el 27 de agosto de 2026, Chile alcanzó 10.818.497 conexiones 5G a junio de 2026, un incremento interanual del 31,8%.

En el mismo período, las conexiones 4G retrocedieron un 16,8%, hasta aproximadamente 11,4 millones. La diferencia entre ambas tecnologías se redujo a poco más de 627 mil conexiones, lo que evidencia la rápida transición de los usuarios hacia redes móviles de nueva generación.

El crecimiento también responde a la mayor demanda de servicios digitales, como las videollamadas, las plataformas de streaming, los videojuegos en línea y las aplicaciones que requieren transferencias de datos más rápidas.

Sin embargo, el avance del 5G no depende exclusivamente de la cantidad de conexiones. La disponibilidad de antenas, la capacidad de las redes, la cobertura en zonas rurales y la calidad del servicio continúan siendo factores fundamentales para que sus beneficios lleguen a más personas.

Chile prepara el camino para el 6G

Otro de los hitos recientes se produjo el 7 de octubre de 2026, cuando la Subtel presentó los ejes del Plan Nacional Digital 2026-2036, una hoja de ruta que busca fortalecer la infraestructura tecnológica del país y preparar el desarrollo de futuras generaciones de conectividad.

La iniciativa contempla medidas para impulsar las inversiones, mejorar la cobertura, fortalecer la ciberseguridad y preparar las redes para la evolución hacia el 5G-Advanced, también conocido comercialmente como 5.5G, y el futuro 6G.

De acuerdo con la autoridad, el plan busca facilitar inversiones proyectadas de US$ 2.000 millones al 2030 en telecomunicaciones, además de promover el desarrollo de infraestructura digital y servicios tecnológicos.

La estrategia también considera la modernización del espectro radioeléctrico, un recurso esencial para el funcionamiento de las redes celulares. En esa línea, el 8 de octubre de 2026, la Subtel anunció una ampliación del espectro disponible para redes privadas industriales en la banda de 2.300 MHz, con el objetivo de facilitar aplicaciones de automatización, inteligencia artificial e Internet de las Cosas.

La iniciativa contempla la participación de empresas como Codelco, que podrá aprovechar esta infraestructura para desarrollar soluciones tecnológicas en el sector minero. Fuentes: Subtel y Subtel, redes privadas.

La conexión entre celulares y satélites gana protagonismo

Uno de los cambios más relevantes para el futuro de la telefonía móvil es la integración entre las redes terrestres y los sistemas satelitales. Esta tecnología busca permitir que los teléfonos compatibles puedan comunicarse en lugares donde las antenas tradicionales no ofrecen cobertura.

El avance resulta especialmente importante para países con territorios extensos o geográficamente complejos, como Chile, donde existen sectores cordilleranos, zonas rurales, islas y áreas alejadas de los principales centros urbanos.

En el escenario internacional, los servicios de conexión directa entre satélites y teléfonos convencionales comenzaron a ganar presencia comercial durante 2026. En Reino Unido, por ejemplo, la empresa Virgin Media O2 lanzó en febrero el servicio O2 Satellite, basado en la red de Starlink, que permite utilizar determinadas funciones de mensajería y aplicaciones compatibles en sectores sin cobertura móvil terrestre.

La conexión satelital no reemplazará de inmediato a las redes celulares convencionales. Su principal ventaja es complementar la infraestructura existente y ampliar las posibilidades de comunicación en lugares donde instalar antenas resulta difícil o costoso.

Además, estas soluciones deben considerar la compatibilidad de los teléfonos, las bandas de frecuencia utilizadas, las autorizaciones regulatorias y las limitaciones técnicas de cada servicio.

El 6G se prepara para la próxima década

Mientras el 5G continúa expandiéndose, la industria tecnológica ya trabaja en los estándares que definirán el 6G, la sexta generación de comunicaciones móviles.

Esta tecnología busca ir más allá de aumentar las velocidades de descarga. Entre sus objetivos se encuentran mejorar la capacidad de las redes, reducir la latencia, integrar inteligencia artificial en la gestión de las comunicaciones y facilitar la conexión simultánea de una enorme cantidad de dispositivos.

El desarrollo internacional todavía se encuentra en una etapa de definición técnica y estandarización. Por ello, aunque ya existen investigaciones y pruebas experimentales, el 6G aún no constituye una tecnología comercial de uso generalizado.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) trabaja en el marco denominado IMT-2030, que orienta el desarrollo de los sistemas móviles de sexta generación. Entre sus objetivos figuran una conectividad más amplia, una mayor eficiencia y nuevas capacidades para aplicaciones industriales y servicios digitales avanzados.

En este contexto, el desafío para los países no consiste solamente en esperar la llegada de nuevos teléfonos. También será necesario disponer de fibra óptica, antenas, espectro radioeléctrico, centros de datos y sistemas de seguridad capaces de sostener las futuras redes.

Inteligencia artificial y nuevas aplicaciones industriales

La evolución de la telefonía celular también está estrechamente relacionada con la expansión de la inteligencia artificial (IA) y el Internet de las Cosas (IoT).

En el ámbito industrial, las redes de alta capacidad permiten conectar sensores, maquinaria y sistemas de monitoreo para analizar información en tiempo real. En sectores como la minería, la agricultura, la logística y la salud, estas herramientas pueden contribuir a automatizar procesos, mejorar la supervisión de equipos y optimizar el uso de recursos.

Las redes privadas 5G constituyen una de las alternativas para desarrollar estas aplicaciones, ya que permiten establecer sistemas de conectividad adaptados a las necesidades de una empresa o instalación específica.

En paralelo, los teléfonos inteligentes incorporan cada vez más funciones de inteligencia artificial para procesar fotografías, traducir conversaciones, resumir información y facilitar tareas cotidianas. Estas capacidades dependen tanto del hardware de los dispositivos como de los servicios disponibles en la nube y de la calidad de la conexión.

Los desafíos de la telefonía móvil en Chile

Pese a los avances, el crecimiento de las conexiones no garantiza por sí solo una experiencia uniforme para todos los usuarios.

Entre los principales desafíos se encuentran mejorar la cobertura en zonas rurales, mantener la continuidad del servicio durante emergencias, fortalecer la protección de los datos personales y reducir las diferencias de acceso a la conectividad entre distintos territorios.

También será necesario avanzar en la modernización de las redes antiguas. En Chile, la planificación de las futuras generaciones móviles contempla preparar la infraestructura para la evolución tecnológica y abordar la transición desde sistemas anteriores, incluido el eventual apagado de las redes 3G.

La expansión de las telecomunicaciones deberá acompañarse de inversiones sostenidas, una gestión eficiente del espectro y medidas que permitan mantener servicios confiables y accesibles.

Una transformación que recién comienza

Los avances registrados en Chile y el resto del mundo muestran que la telefonía celular está evolucionando desde un sistema centrado en las llamadas y la navegación por internet hacia una infraestructura que conecta personas, máquinas, vehículos y servicios digitales.

El crecimiento del 5G, la integración con satélites y el desarrollo del 6G marcarán buena parte de la próxima etapa de esta transformación. Sin embargo, el impacto real dependerá de la capacidad de las empresas y los gobiernos para extender la cobertura, mejorar la calidad de las conexiones y garantizar que las nuevas tecnologías estén disponibles para una mayor parte de la población.

Aunque el 6G todavía está en desarrollo, las decisiones de infraestructura que se tomen durante los próximos años serán determinantes para definir cómo se conectarán Chile y el mundo durante la próxima década.

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