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Huachipato: la fórmula acerera que marca el éxito del ‘Campeón del Sur’

Recordando a jugadores venezolanos que destacaron en el fútbol chileno, en la memoria afloran nombres como Dioni Guerra, en Deportes Concepción, y Giancarlo Maldonado, en O’Higgins. También aparece Rómulo Otero. En 2015, desde el país llanero comenzó a circular la información de un interés de Huachipato por el talentoso volante, que jugaba en el Caracas. En agosto de aquel año, se concretó la cesión por un año, con opción de compra, del mediocampista al cuadro acerero. El dorsal 10 lo estaba esperando.

Era una apuesta la que corrió el club de Talcahuano, toda vez que Otero estaba en recuperación por una lesión y porque no era recurrente en el fútbol chileno mirar a jugadores de mercados más lejanos y/o desconocidos como el venezolano. El dato duro indica que la gran mayoría de los extranjeros presentes en la Primera División son argentinos. Sin embargo, la apuesta de los sureños resultó. En la temporada 2015-2016 jugó 21 partidos y convirtió ocho goles en los torneos nacionales, además de sumar una presencia más en la Copa Sudamericana. Después de la Copa América Centenario, Otero es cedido por Huachipato al Atlético Mineiro.

La fórmula acerera le ha permitido acertar repetidamente con los refuerzos. Traer jugadores a bajo costo, de mercados incipientes (como el venezolano, el boliviano u otros), que son apuestas y su buen rendimiento le permite no sólo un valor agregado al equipo, sino que también una oportunidad de negocio que ha sido el soporte de la institución en el último tiempo. En el caso recién contado, Chile fue la primera experiencia de Rómulo Otero en el extranjero. En la actualidad, está en el Aucas de Ecuador.

Tras la experiencia con Otero, el trabajo de los ojeadores siderúrgicos continuó con su seguimiento hacia otras ligas y, particularmente, a Venezuela. Así fue con Yeferson Soteldo. A fines de 2016, los acereros adquieren la carta del volante ofensivo en 1,5 millones de euros al Zamora, convirtiéndose en el fichaje más caro de la historia de la institución. Tuvo un 2017 consular, incluso con el premio al Mejor Jugador Extranjero del año por parte de la ANFP. Al año siguiente, dio el salto a la U, con un préstamo a cambio de 1,5 millones de dólares (aproximadamente 1,4 millones de euros). La negociación incluyó también la chance preferente de quedarse con la carta de Soteldo si se cancelaba otros US$ 2 millones, lo que no sucedió. Hoy, el futbolista sufre con el descenso del Santos, un gigante de Brasil.

El caso más reciente con un jugador venezolano es Brayan Palmezano. Canterano del Zulia, fue seleccionado Sub 17 y Sub 20 de la Vinotinto. De hecho, jugó el Sudamericano de 2019 disputado en Chile. Ese mismo año fue fichado por Huachipato a cambio de un millón de dólares. Otro 10 llanero para los sureños. Tras estar ausente en 2022 por una grave lesión, este año se convirtió en una pieza relevante para Gustavo Álvarez.

No solo Venezuela

Durante los últimos años, la regencia de Huachipato explotó otros mercados aparte del venezolano, encontrando oportunidades accesibles para el medio nacional, aunque no necesariamente jugadores jóvenes. Así posaron el radar en Bolivia y ficharon en 2016 al golero Carlos Lampe, seleccionado de su país. Fue bueno el rendimiento del ex San José de Oruro, tanto que en 2018 se fue cedido a Boca Juniors por tres meses, para jugar la Copa Libertadores. Fue parte del plantel xeneize que cayó en la final de Madrid, ante River Plate.

El scouting acerero también acertó con el panameño Gabriel Torres, quien recaló a Talcahuano desde el Lausanne suizo. Por cierto, el delantero canalero también pasó por Venezuela. En 2018, Torres destacó, siendo el segundo goleador del Torneo Nacional con 15 goles, en un equipo que terminó 9°. Ese año lo coronó participando en el Mundial de Rusia con su seleccionado. Para 2019 se fue a la U, aunque la suerte fue distinta.

La revisión general también entrega apuestas que no resultaron, como los venezolanos Anthony Blondell y José Caraballo, y el boliviano Matheo Zoch. Sin embargo, el balance da saldo positivo. Más aún hoy, cuando son los campeones del fútbol chileno.

Original de La Tercera

@EstudioEstadio

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