El debut de Colo Colo en el Campeonato Nacional 2026 dejó más interrogantes que certezas. La derrota frente a Deportes Limache no solo significó un tropiezo deportivo, sino que reactivó la sensación de desgaste que el club arrastra desde el cierre de la temporada pasada. En Macul, el margen de error se redujo al mínimo y la continuidad del técnico Fernando Ortiz volvió a quedar bajo análisis.
Un arranque bajo presión
El traspié ante Limache se sumó a un registro preocupante: tres derrotas consecutivas en partidos oficiales y un 2025 sin clasificación a torneos internacionales, uno de los objetivos básicos de la dirigencia. La fragilidad defensiva, la falta de respuestas desde la banca y las críticas al funcionamiento del equipo instalaron un clima de tensión temprana que no estaba en los planes de Blanco y Negro.
La propuesta que sorprendió
En medio de este escenario, un nombre irrumpió en la discusión pública. No fue un rumor dirigencial ni una gestión interna, sino una propuesta directa de Gualberto Jara, histórico del club. El ex entrenador y ayudante técnico albo sugirió a Gustavo Álvarez como alternativa en caso de que la situación de Ortiz no logre estabilizarse.
“Es una buena alternativa. Ya conoce el medio, ya dirigió a otra institución grande en Chile, así que estaría bien”, señaló Jara, relativizando incluso el hecho de que Álvarez provenga de Universidad de Chile, clásico rival de Colo Colo.
El debate sobre Gustavo Álvarez
Para Jara, el paso de entrenadores entre clubes rivales ya no es un impedimento decisivo. “Antes costaba pasar de un clásico rival a otro, era muy difícil. Hoy en día es algo normal, todo es más profesional y perfectamente se puede dar”, explicó.
Álvarez dejó huella en su ciclo con la U, donde logró imprimir un sello táctico claro y llevar al equipo a instancias relevantes en el fútbol chileno e internacional. Ese perfil es justamente lo que hoy se le cuestiona al cuerpo técnico albo: la falta de una idea de juego sólida y reconocible.
Escenarios en evaluación
En Blanco y Negro saben que, si los resultados no mejoran pronto, deberán analizar alternativas, incluso considerando el costo económico de una eventual salida anticipada de Ortiz. Por ahora, no existe gestión formal, pero el nombre de Álvarez ya se instaló en la conversación pública y refleja el nivel de incertidumbre que rodea al club en este inicio de temporada.
En conclusión: Colo Colo enfrenta un arranque complejo en 2026, con Fernando Ortiz bajo presión y Gustavo Álvarez emergiendo como posible opción en caso de que el proyecto actual no logre recomponerse.
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