Las tendencias actuales en actividad física han puesto en primer plano una disciplina que trasciende la fuerza y la resistencia: el entrenamiento neuromuscular, clave para fortalecer la conexión entre cerebro y músculo, mejorar el equilibrio y prevenir caídas tanto en atletas como en adultos mayores. Según National Geographic, esta práctica se consolida como una herramienta para la autonomía física a lo largo de la vida.
Conexión cerebro-músculo: avances científicos
El auge de esta modalidad está vinculado al desarrollo conjunto de la neurociencia y la medicina del deporte. Los especialistas han logrado comprender cómo el cerebro procesa información y transmite órdenes precisas a los músculos en fracciones de segundo, un mecanismo esencial para el rendimiento físico y la reducción de lesiones.
Desde 2025, dos metaanálisis rigurosos confirmaron mejoras comprobadas en el equilibrio de atletas. Uno de ellos, que revisó 13 estudios seleccionados entre 7.254 investigaciones, demostró que los participantes incrementaron su capacidad para mantener la estabilidad tanto en movimiento como en reposo.
Evidencia en deportistas de alto rendimiento
Una investigación de la Huazhong University of Science and Technology analizó 23 ensayos con tenistas, comparando rutinas pliométricas, de resistencia y programas orientados a la estabilidad del core.
- El entrenamiento pliométrico fue el más eficaz para mejorar la velocidad del servicio, la potencia de piernas y el rendimiento en carreras cortas.
- Las rutinas combinadas favorecieron la agilidad, mientras que la resistencia generó los mayores incrementos en fuerza muscular.
- Sin embargo, la precisión en el servicio no mostró cambios relevantes, lo que sugiere que ciertos aspectos técnicos requieren métodos complementarios.
Aplicaciones en la adultez mayor
El interés por el entrenamiento neuromuscular se ha extendido más allá del deporte profesional. La gerontóloga chilena Yeny Concha-Cisternas publicó una revisión de 10 estudios en adultos mayores con una edad media de 67,3 años. Los participantes demostraron avances en equilibrio corporal, flexibilidad y aptitud cardiorrespiratoria.
En 9 de los 10 ensayos, se documentaron mejoras en al menos una variable física, como movilidad, fuerza muscular o estabilidad en extremidades superiores e inferiores. No obstante, algunos parámetros aún requieren mayor investigación.
Un metaanálisis reciente de la Huazhong University of Science and Technology, que revisó 49 estudios en personas mayores, consolidó la idea de que el entrenamiento neuromuscular mejora el equilibrio dinámico. Sin embargo, los beneficios sobre el equilibrio estático y la velocidad de marcha no fueron estadísticamente significativos.
Rutinas adaptadas y enfoque integral
Estas diferencias resaltan la importancia de personalizar el entrenamiento según la condición y los objetivos individuales. Se recomiendan técnicas como:
- Entrenamiento sensorimotor, enfocado en la adaptación a estímulos cambiantes.
- Entrenamiento neurofuncional, que integra movimiento consciente con respuestas automáticas.
Los especialistas insisten en que tanto adultos mayores como jóvenes atletas deben ajustar la intensidad y frecuencia de sus rutinas, considerando la evolución natural del sistema nervioso. La clave es elegir ejercicios que fortalezcan la conexión entre cerebro y músculos y aporten beneficios concretos según la edad o estado físico.
Una visión multidisciplinaria
National Geographic advierte que la investigación sobre parámetros como la velocidad de marcha o el equilibrio en reposo sigue en desarrollo, por lo que la interpretación de los datos debe realizarse con cautela.
La integración entre ciencia deportiva y neurociencia impulsa un enfoque donde cuerpo y mente se consideran inseparables, promoviendo un envejecimiento activo y una vida físicamente plena. Este paradigma marca el rumbo de nuevas intervenciones en salud y deporte.
@EstudioEstadio