El deporte como eje social de inclusión, salud mental y rehabilitación de adolescentes que consumen drogas en Chile

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La actividad física puede contribuir a mejorar el bienestar psicológico, fortalecer los vínculos sociales y apoyar los procesos de rehabilitación de adolescentes con consumo problemático de drogas. Estudios científicos internacionales y experiencias de jóvenes atendidos en programas chilenos muestran el potencial de combinar el deporte con el acompañamiento psicológico, la intervención familiar y la reintegración educativa.

En Chile, el desafío consiste en desarrollar estrategias que no se limiten a prevenir el inicio del consumo, sino que también permitan acompañar a quienes ya enfrentan sus consecuencias. En este escenario, el deporte puede convertirse en una herramienta de inclusión, recuperación de la autoestima y construcción de nuevas oportunidades.

La evidencia disponible, sin embargo, exige una distinción importante: practicar deporte puede favorecer determinados indicadores de salud mental y algunos resultados relacionados con el consumo, pero no garantiza por sí solo la rehabilitación ni sustituye el tratamiento especializado.

La evidencia científica: ¿qué beneficios puede aportar el deporte?

Una revisión sistemática publicada en octubre de 2023 en la revista Mental Health and Physical Activity analizó 28 estudios sobre intervenciones de actividad física en jóvenes de entre 12 y 25 años con mayor riesgo de consumo problemático de sustancias.

Los investigadores encontraron que 17 de los 28 estudios, equivalentes al 61%, registraron mejoras estadísticamente significativas en al menos un resultado relacionado con el consumo de tabaco, alcohol u otras sustancias. Algunos trabajos también identificaron una mayor participación en actividad física y beneficios en determinados indicadores psicológicos.

Los autores advirtieron que la calidad de la evidencia era limitada por el riesgo de sesgo de los estudios, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela.

Este hallazgo resulta relevante porque sugiere que el ejercicio estructurado puede integrarse en programas dirigidos a jóvenes con dificultades relacionadas con las drogas. No obstante, no demuestra que todos los deportes tengan el mismo efecto ni que la actividad física produzca abstinencia en todos los participantes.

Otra revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2023 en la revista JAMA Pediatrics examinó 21 estudios con 2.441 participantes y encontró que las intervenciones de actividad física se asociaban con una reducción significativa de los síntomas depresivos en niños y adolescentes, en comparación con las condiciones de control.

Aunque estos resultados no se refieren exclusivamente a adolescentes que consumen drogas, aportan evidencia sobre un aspecto central de la rehabilitación: la importancia de cuidar la salud mental y desarrollar recursos para afrontar el malestar emocional.

Autoestima, disciplina y pertenencia: el valor psicológico de entrenar

El deporte puede proporcionar objetivos concretos, rutinas estables y oportunidades de experimentar logros personales. En adolescentes que atraviesan situaciones de vulnerabilidad, estos elementos pueden ayudar a recuperar la confianza y desarrollar habilidades para enfrentar la frustración.

Una revisión sistemática publicada en 2021, centrada en intervenciones de actividad física para la salud mental y el bienestar de adolescentes, encontró resultados favorables en diversos indicadores de bienestar psicológico y calidad de vida. Sin embargo, la evidencia sobre mejoras en autoestima fue menos concluyente y los efectos sobre problemas psicológicos específicos variaron entre los estudios.

El trabajo en equipo también puede favorecer la cooperación, la comunicación y el sentido de pertenencia. Un club deportivo o un taller comunitario puede ofrecer un espacio en el que los jóvenes sean valorados por sus habilidades y su compromiso, en vez de quedar definidos por sus antecedentes de consumo.

Para conseguirlo, los programas deben contar con entrenadores preparados, reglas claras y ambientes libres de humillación y discriminación. La presión excesiva por competir o ganar puede producir el efecto contrario al buscado.

Testimonios reales: jóvenes chilenos que han enfrentado las consecuencias del consumo

Los estudios científicos permiten observar tendencias generales, pero las experiencias personales muestran cómo los problemas de consumo pueden afectar la vida cotidiana, las relaciones familiares y los proyectos de futuro.

En 2019, se dio a conocer la historia de Emmanuel Riffo, quien tenía 16 años cuando culminó su proceso de rehabilitación en el Programa Terapéutico Ambulatorio Los Morros, en San Bernardo. El joven había enfrentado problemas relacionados con el consumo de pastillas, alcohol y marihuana.

Al recordar su llegada al programa, reconoció las dificultades que tuvo para aceptar la ayuda profesional: “Yo era muy pesado, me portaba mal”. Su testimonio también describe una experiencia previa negativa con un servicio de atención y la dificultad inicial para relacionarse con quienes intentaban ayudarlo.

Su historia ilustra una dimensión importante de la rehabilitación adolescente: la necesidad de construir una relación de confianza entre los jóvenes y los profesionales que los acompañan. Aunque el caso no demuestra que el deporte haya sido la causa de su recuperación, permite comprender por qué la atención personalizada y el respeto a las necesidades individuales son relevantes.

Otro testimonio recogido en Chile corresponde a un joven que compartió su experiencia con estudiantes durante una actividad relacionada con la prevención del consumo. El participante relató las consecuencias físicas, familiares y sociales de su consumo, incluida una sobredosis que lo llevó a cuidados intensivos.

Al describir su recuperación, expresó: “Mi vida cambió por completo y no logro entender cómo me metí en la droga y del daño que le hice a mi familia y a mí mismo”.

El joven señaló que llevaba seis meses sin consumir sustancias y manifestó su intención de ayudar a otras personas que enfrentaran problemas similares.

En la misma experiencia, una joven identificada como Constanza, de 23 años, contó que había abandonado sus estudios y su afición por la danza durante el período en que consumía drogas y alcohol. Entre sus objetivos estaba recuperar sus proyectos educativos y retomar la actividad artística.

Estas experiencias permiten observar que la recuperación puede involucrar mucho más que dejar de consumir: también supone reconstruir relaciones, retomar actividades significativas y recuperar proyectos personales. La danza, el deporte y otras actividades recreativas pueden formar parte de ese proceso, siempre que respondan a los intereses y necesidades de cada persona.

Un antecedente chileno: deporte y recuperación en jóvenes bajo tratamiento

La relación entre actividad física y rehabilitación también aparece en experiencias documentadas por instituciones chilenas.

En un caso relacionado con jóvenes que egresaron de un Tribunal de Tratamiento de Drogas, se describió la experiencia de un adolescente identificado por las iniciales A. F., quien comenzó su tratamiento en febrero del año correspondiente al reporte.

Según el equipo psicosocial que lo acompañó, el joven incorporó actividades como el trekking, el ciclismo y el senderismo, que mantuvo en paralelo con sus estudios. El informe destacó su asistencia al tratamiento, su disposición al cambio, la abstinencia de sustancias de mayor complejidad y una reducción significativa del consumo de THC, además de una mejora en su relación con su madre.

El caso ofrece un antecedente concreto de cómo las actividades físicas pueden integrarse en una estrategia de recuperación y reinserción social. Sin embargo, no permite atribuir los cambios exclusivamente al deporte: el propio reporte describe un proceso terapéutico coordinado y otros factores que contribuyeron a la evolución del adolescente.

La experiencia refuerza una idea fundamental: el deporte puede ser un complemento de la rehabilitación cuando se combina con tratamiento profesional, educación y apoyo familiar.

Qué dicen los especialistas sobre el papel de la actividad física

La investigación científica respalda el interés por incorporar el ejercicio en las intervenciones de salud mental, pero también señala límites que deben considerarse al diseñar programas para adolescentes con consumo problemático.

La revisión de 2023 sobre actividad física y consumo de sustancias en jóvenes concluyó que distintas modalidades de ejercicio podrían contribuir a mejorar algunos resultados relacionados con el consumo. Sus autores señalaron que hacen falta investigaciones adicionales para establecer con mayor certeza qué intervenciones funcionan mejor y cómo incorporarlas a los tratamientos.

Por su parte, las investigaciones sobre actividad física y síntomas depresivos en niños y adolescentes respaldan su posible utilización como estrategia complementaria, sin reemplazar la evaluación clínica ni los tratamientos indicados.

En términos prácticos, estos antecedentes apuntan a la necesidad de que los entrenadores y monitores trabajen coordinadamente con psicólogos, profesionales de salud y equipos de rehabilitación. El objetivo no es convertir a los clubes deportivos en centros clínicos, sino aprovechar sus capacidades de integración y acompañamiento dentro de una red de atención más amplia.

Chile: prevención, tratamiento y acceso a la ayuda

El Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) dispone de programas de tratamiento para adolescentes y otras poblaciones que enfrentan problemas de consumo. La oferta contempla modalidades de atención que deben ajustarse a las características y necesidades de las personas.

Para que el deporte cumpla una función social efectiva, su incorporación debe considerar la continuidad de los tratamientos, la coordinación con las familias y los establecimientos educacionales, y la disponibilidad de espacios seguros y accesibles.

Entre las medidas que pueden contribuir a ese objetivo se encuentran:

  • Programas deportivos vinculados a los equipos de rehabilitación: con objetivos individuales y seguimiento de la participación.
  • Capacitación de entrenadores y monitores: para reconocer señales de malestar y derivar oportunamente a profesionales.
  • Actividades inclusivas: sin discriminación por antecedentes de consumo, situación económica o condición física.
  • Participación de las familias: cuando resulte apropiado y seguro, para fortalecer las redes de apoyo.
  • Evaluación de resultados: considerando salud mental, continuidad educativa, integración social y evolución del consumo.

El éxito no debería medirse únicamente por los resultados deportivos o por la asistencia a los entrenamientos. También es necesario observar si los adolescentes logran sostener sus tratamientos, mejorar sus relaciones, continuar sus estudios y desarrollar alternativas saludables para enfrentar las dificultades.

El desafío: transformar el deporte en una oportunidad de reintegración

Los antecedentes científicos y los testimonios de jóvenes en rehabilitación coinciden en un punto: la recuperación es un proceso complejo que puede requerir cambios en distintos ámbitos de la vida.

El deporte ofrece oportunidades para establecer rutinas, descubrir capacidades y construir vínculos positivos. No obstante, sus beneficios dependen de la calidad del acompañamiento, las características de cada adolescente y la coordinación con los servicios de salud y las redes comunitarias.

Para Chile, el reto consiste en ampliar las oportunidades de participación sin presentar la actividad física como una solución universal ni responsabilizar a los jóvenes cuando necesitan intervenciones más especializadas.

La inclusión, la salud mental y la rehabilitación deben abordarse como partes de una misma estrategia. Cuando el deporte se integra de manera responsable a un proceso terapéutico, puede contribuir a que los adolescentes recuperen espacios de participación, fortalezcan su autoestima y construyan proyectos de vida más saludables.

La evidencia disponible es prometedora, pero todavía se necesitan estudios específicos y de mayor calidad para determinar qué programas deportivos producen mejores resultados en adolescentes con consumo problemático de sustancias en Chile.

Si tú o alguien cercano necesita orientación por consumo de drogas o alcohol, SENDA dispone del teléfono 1412, gratuito y confidencial, para recibir orientación profesional las 24 horas del día, durante toda la semana.

Pronto, en Estudio Estadio: “El Deporte como eje social de Inclusión, Salud y Rehabilitación”.

Un proyecto que es posible gracias al Fondo de Fomentos de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y del Consejo Regional Metropolitano

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