Colo Colo comenzó a mover piezas en el mercado de pases luego de la partida de Lucas Cepeda al fútbol español, y uno de los nombres que tomó fuerza en las últimas horas es el de Pablo Aránguiz, volante de Unión Española que aparece como alternativa para reforzar el mediocampo albo, una zona considerada prioritaria por el cuerpo técnico.
En Macul reconocen el interés por el ex Universidad de Chile, aunque también asumen que no se trata de una operación sencilla. Más allá del análisis futbolístico, existen factores que generan cautela en la dirigencia y que podrían enfriar una negociación que, por ahora, está lejos de cerrarse.
Aránguiz es bien evaluado por su experiencia en el medio local y su capacidad para desempeñarse en distintas zonas del mediocampo. En la interna alba su nombre aparece junto al de otros candidatos como Diego Valdés y Víctor Dávila. Sin embargo, a diferencia de esos casos, su situación actual obliga a un análisis más profundo antes de avanzar.
El primer factor que complica su llegada tiene relación con su estado físico. En Colo Colo existe inquietud por el momento médico del volante, quien aún no estaría al cien por ciento tras la grave lesión de meniscos sufrida la temporada pasada, que lo llevó a pasar por el quirófano en diciembre. Si bien ya volvió a competir, en el Monumental temen que su recuperación total no esté completa, considerando la exigencia del calendario albo.
El segundo obstáculo es económico. Para concretar la salida de Pablo Aránguiz desde Unión Española, Colo Colo debería desembolsar una cláusula cercana al millón de dólares, cifra que hoy genera resistencia en la dirigencia. En el club consideran que el monto es elevado para el presupuesto actual, especialmente por el riesgo asociado a su condición física.
Por ahora, el escenario apunta más a la cautela que a una negociación avanzada, mientras el Cacique continúa evaluando alternativas en el mercado para reforzar su mediocampo.
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