Colo Colo

Colo Colo, la U y la UC se rebelan contra las restricciones de aforo y desarrollan una estrategia conjunta frente a las autoridades

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Colo Colo venció a Internacional de Porto Alegre, en una de sus mejores presentaciones ante rivales extranjeros en los últimos años. Sin embargo, lo hizo en un Estadio Monumental a un cuarto de su capacidad, debido a las restricciones de aforo que impuso el plan sanitario de la pandemia, rebautizado por el nuevo gobierno como “Seguimos Cuidándonos, Paso a Paso”. Esto, además de la problemática de la violencia en los estadios, no solo tiene en alerta al Cacique, sino que también a Universidad de Chile y a Universidad Católica. Los tres equipos más importantes del país comenzaron a trabajar coordinadamente hace un mes.

Los cambios que entraron en vigencia el 14 de abril autorizan aforos completos para eventos masivos en la fase de Bajo Impacto Sanitario. Sin embargo, limita el público a solo 10 mil espectadores en la etapa de Medio Impacto Sanitario, la que precisamente rige desde el 12 de mayo en la Región Metropolitana.

En este sentido, se pierde la proporcionalidad de acuerdo a las capacidades. Así, por ejemplo, tanto San Carlos de Apoquindo como Santa Laura o el Monumental pueden recibir esas 10 mil personas, con la diferencia de que los dos primeros quedarían bastante cerca de agotar su capacidad y con poco distanciamiento social, mientras que el recinto de Macul se vería casi vacío. Por otra parte, los tres grandes llevan bastante más que ese público en condiciones normales y, en el caso de los dos elencos estudiantiles, la situación se puede tornar más complicada en los próximos meses, cuando ambos ocupen el Estadio Nacional.

“Me parece muy mal. No hay un criterio claro, no entiendo por qué en un estadio tan grande dejan 10 mil personas. Hay recitales donde la gente está más pegada, hay estadios más chicos con la misma cantidad de personas. Debería haber un criterio distinto”, reclamó Gustavo Quinteros tras la victoria en la Copa Sudamericana. Y agregó: “Ojalá puedan cambiar la decisión y se pueda hacer algo con un criterio distinto para jugar con más gente. El estadio así lo permite. Espero que los encargados puedan cambiar esa medida que está perjudicando a un club, en este caso”.

Frente a este escenario, el asunto pasó a ser prioritario para los tres grandes, junto con el de la violencia. De hecho, en estas últimas semanas se han sucedido los llamados entre ellos para coordinar una estrategia conjunta y así encargarse de ambos asuntos, recurriendo a todas las autoridades posibles. El grupo reunió en un comienzo a Alfredo Stöhwing, Michael Clark y Juan Tagle, para luego encomendar tareas a los gerentes de albos, azules y cruzados Alejandro Paul, Cristian Aubert y Juan Pablo Pareja, respectivamente.

Estos representantes han solicitado diversas reuniones. Ya conversaron con personeros del Ministerio de Salud, quienes los derivaron a Estadio Seguro. Así, la semana pasada, se reunieron con la directora de este organismo, la periodista Pamela Venegas, quien escuchó atentamente las inquietudes de los funcionarios. Sin embargo, les explicó que la decisión era resorte exclusivo del Minsal y también les recomendó pensar en una propuesta sanitaria.

Así, esta semana, concretaron un encuentro con el subsecretario Cristóbal Cuadrado, quien mostró disposición pero les transmitió que era un asunto que debía resolver la ministra Begoña Yarza y que además debían oír la postura del Mindep. Es por ello que los clubes decidieron solicitar una reunión con la ministra del Deporte, Alexandra Benado. Pidieron audiencia a través de la Ley de Lobby y se les concedió hora para este viernes, a las 15.00, en las dependencias del organismo gubernamental, en Providencia.

Millonarias pérdidas

Entre los principales argumentos, se encuentran los aspectos económicos, factor que se ve afectado debido a que jugar con poco público golpea directamente la recaudación, un ítem donde principalmente la U y Colo Colo han visto muy afectados con millonarias pérdidas, que bordean los $ 300 millones por partido. Los primeros llevan más de un año jugando fuera del Estadio Nacional en recintos de menor capacidad, mientras que los albos no solo no pueden ocupar todo el aforo del Monumental, sino que también se han visto perjudicados por el mal comportamiento de su público, lo que les ha acarreado suspensiones. En tanto, el caso de los cruzados también es complejo, debido a que próximamente tendrán que salir de San Carlos de Apoquindo, probablemente al Estadio Nacional, lo que elevará los gastos operacionales en la organización de los encuentros y, con una capacidad reducida, sería muy difícil cubrir estos costos.

Original de La Tercera

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