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Bengalas, bombas de ruido, peleas e invasión a la cancha: el historial de bochornos de la barra de la UC durante la temporada 2022

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En Valparaíso se definía a un semifinalista de la Copa Chile. Pero el clásico universitario terminó en un bochorno, debido a la agresión que recibió el arquero Martín Parra, impactado por una bomba de estruendo desde la zona de la barra de Universidad Católica, después del 1-0 de la UC en el Elías Figueroa. El golero debió ser retirado del recinto en ambulancia, en dirección a un centro asistencial en Santiago, para ser atendido por un trauma acústico. Terminó hospitalizado. El duelo será reprogramado, según determinó la ANFP y la ANFP, en una dividida votación.

Una vez más, forofos que se ubican en la barra de los cruzados generan problemas en los reductos deportivos, tanto en lo local como en lo internacional. Este año ha sido particularmente numerosa la lista de escándalos que se han provocado desde esa facción de la hinchada franjeada. Es cosa de revisar el archivo para enumerar los líos.

El 23 de enero, la Supercopa de Chile entre Católica y Colo Colo, en Concepción, se vio empañada por enfrentamientos entre barristas de ambos cuadros, lo que obligó a interrumpir el inicio del cotejo. Recién estaba partiendo el año futbolístico y ya se vieron problemas con barras rivales.

El domingo 24 de abril sucedió el clásico entre los cruzados y los albos, por el torneo de Primera División, en San Carlos de Apoquindo. El empate 1-1 quedó en un segundo plano tras los incidentes que ocurrieron en la Tribuna Sergio Livingstone, el sector de Marquesina, con una brutal pelea entre barristas de la Católica y un grupo de simpatizantes colocolinos que accedieron al estadio pese a que no hubo venta de entradas para hinchada visitante.

Fue un caos el que se vivió ese día. El árbitro del encuentro, José Cabero, detalló en su informe bombas de humo, de ruido (que afectó a Brayan Cortés), bengalas, lanzamiento de un piso de plástico, las peleas en Marquesina e incluso que recibió escupitajos y proyectiles sin recibir la custodia de los guardias destinados por el club organizador. Se lograron identificar a 12 personas responsables de distintos delitos o faltas, aplicándoles el respectivo derecho de admisión. A raíz de estos hechos, el Tribunal de Disciplina sancionó a la UC con dos partidos sin público. Debió jugar a puertas cerradas ante Unión La Calera y Antofagasta.

El 28 de abril, la polémica se suscitó en la Copa Libertadores, porque se registraron lanzamientos de objetos y bengalas desde un sector de hinchas de la UC hacia la barra del Flamengo apostada en un codo de San Carlos. Fue aún más grave esto porque un niño resultó herido por el impacto de una bengala. Con estos antecedentes, el club carioca solicitó a la Conmebol una sanción “ejemplificadora” para los chilenos. Esto no fue lo único. Además, se denunció a un “hincha” por actos racistas, al imitar los movimientos de un mono para insultar a los torcedores del Mengao.

La lista continúa. El 24 de mayo, también por la Libertadores, ocurrieron inconvenientes en el duelo ante Talleres. Durante el segundo tiempo, un proyectil impactó al arquero visitante Guido Herrera, objeto lanzado desde la tribuna Mario Lepe, donde se ubica la barra. Además, sobre el epílogo, se detonaron fuegos artificiales y se encendieron bengalas en un sector del estadio.

La despedida de San Carlos

Lo sucedido el sábado 20 de agosto fue grave. Se suponía que iba a ser una fiesta la despedida de San Carlos de Apoquindo. Sin embargó, la noche terminó en un bochorno. El partido estaba 3-0 a favor de los estudiantiles sobre Audax Italiano, por la Copa Chile, sin embargo el juego se suspendió por falta de garantías, a raíz de diversos incidentes. Bengalas, fuegos de artificio y una invasión al terreno de juego, en la que se produjeron robos de elementos y hasta jugadores quedaron en ropa interior. Incluso, un hincha de la UC ingresó al partido con tobillera electrónica.

Después de los hechos, Cruzados constató la identidad de 40 personas a quienes se les aplicó diversos castigos, desde seis meses hasta ocho años sin ingresar al estadio.

Nuevamente, Universidad Católica afronta problemas producto de un grupo de sus “hinchas”, y en momentos en los cuales el equipo es un local itinerante ante el cierre de San Carlos por su modernización. El hecho de buscar estadio se puede hacer más complejo para el club, con los antecedentes de una barra que está de problema en problema.

Fuente: La Tercera

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